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viernes, 6 de febrero de 2015
Sinospis de la Gran Depresión o la Gran tristeza (I)
En una noche de Halloween un grupo de adolescentes, se sienta en el suelo del cementerio a contar historias de terror. Uno de los amigos llamado Jeremy, relata que un matrimonio viaja a Inglaterra, estando allí ven a lo lejos un castillo, se acercan, ven que está abandonado, entran, comienza a aparecer y desaparecer cosas...
sábado, 3 de agosto de 2013
La Gran depresión (XXV)
-
Si hay bicicletas de montañas, porque como no
haya, no hay quien monte por aquí.
Cuando falta poco para acercarse al puesto de
alquiler de bicicletas, ven el letrero de que está todo alquilado.
Entonces, andan un poco más, para ver si hay
caballos, y se dan cuenta, de que están en la misma situación.
Siguen andando hasta que ven un puesto para hacer
escalada, pero corren con la misma situación, un poco más adelante hay un
puesto para hacer puenting pero tampoco.
Se van a ver los museos, el primero, estaba vacío, probablemente por la hora. Como
se dan cuenta que de que es hora de
comer, se sientan en el restaurante del
museo a comer. Luego continúan viendo el museo hasta las cinco.
A las cinco, cansados se van a Lake Districk;
después de andar tanto. Cogen el coche y
se van.
A las seis, llegan Lake Districk, llegan al hotel
y deciden bajar a bañarse al río que
está cerca del pueblo, en lugar de ir a la sierra.
Estuvieron bañándose hasta que anocheció y
entonces, cenaron y se fueron pronto a la cama, agotados de tanto andar.
Al día siguiente desayunaron gingerbread man, pero
en lugar de forma de hombres, lo hicieron en forma de casas.
Después se dirigieron a ver como continuaban las
obras, dejaron en un lugar alejado, por temor de que algún camión, les
estropease el todoterreno.
Cuando se estaban acercando a la casa vieron a una
mujer completamente desnuda, montada en un caballo negro, con las crines
trenzadas. Sin embargo, cuando más próximos estaban a la verja, fue cuando
desapareció.
En el hotel, comieron, porque como casi siempre
les pasaba, no se daban cuenta de la hora que era. Esta vez en lugar de pasear
como siempre, optaron por subir a su
habitación y leer, al principio se dieron cuenta, que no tenía sentido como
pasaba cuando hallaron el baúl, lo iban a cerrar. Cuando encontraron algo que
les llamó la atención aunque era muy corto.
“ No se si tengo todo lo necesario, porque estoy
introduciendo todos mis apuntes, mi ropa todo para irme a mi piso de Hortaleza,
hasta que me hagan las reformas necesarias en un piso en Serrano, con los
ahorros que he obtenido gracias a una investigación del extraño cuadro, y eso
que solo fueron la mitad de lo que me tenían que pagar. “
Les pareció tan raro, que siguieron buscando, por
todos los lados del baúl, por si encontraban algo, pero no encontraron nada.
Cuando terminaron, se fueron a pasear, hasta el ocaso.
A la hora de la cena, vieron a la recepcionista.
Le preguntaron si sabía de una chica que era historiadora de arte. Le respondió
que porque, dijeron que porque se había olvidado una cosa en su casa y querían
devolvérselo.
A la mañana siguiente, como era muy temprano, se fueron con el coche a ver la iglesia, pero
se dieron cuenta de que , el camino se iba estrechando poco a poco y se
tuvieron que dar media vuelta, porque si no se iban a poder pasar.
Continuará......
sábado, 27 de julio de 2013
La gran depresión (XXIV)
A la mañana siguiente, como era domingo fueron a
ver como continuaba todo, el coche arrancó a la primera, una vez desayunaron un
café frío, tostadas con mantequilla y mermelada de fresa.
Esta vez, en lugar de aparcar fuera, lo dejaron
dentro. Entraron por la entrada principal, lo observaron, estando satisfechos,
continuaron por el salón, la cocina, una
de las habitaciones, lo que suponían que era la biblioteca por lo grande que
era, tanto si lo era como si no ellos lo utilizarían para eso; allí encontraron
un cuaderno, lo cogieron para leerlo más adelante. Ascendieron por las
escaleras que daban al jardín, miraron una por una sin encontrar nada, cuando
el estudio minucioso terminó, aprovechando que los obreros no venían hoy.
Salieron a las caballerizas, todo se encontraba normal, en el cobertizo nada,
los cimientos de la futura piscina estaba bien, el garaje también.
Después decidieron ir a Brampton que tienen un
pueblo pequeño y modesto; además podrían ir a ver el distrito de los Lagos que
es uno de los lugares más bellos de la
naturaleza en el Reino Unido. También decidieron el hacer senderismo y otro
tipo de actividades, porque son infinitas entre lagos y paisajes rurales llenos
de encanto y belleza.
Pensaron en visitar el muro de Adriano y dejar
para otro día el ver la casa. Porque según decían había mucha historia,
paisajes, naturaleza y senderismo.
Según cuentan el muro de Adriano fue la frontera
entre el Imperio romano y las belicosas y brevas tribus del norte de la actual
Gran Bretaña, los pictos ( cuyo territorio vendría a coincidir con la Escocia
actual). Fue una obra de ingeniería impresionante construcción durante los años
122-132 por orden del emperador Adriano.
La muralla transcurre 17km desde el golfo de
Solaway, en el oeste, hasta el estuario de Tyne en el este. Con un grosor de 2,
4 a 3 m. y una altitud de entre 3,6 y 4,8 metros, disponía de 14 fuertes y 80
fortines militares para su defensa. Desde los restos de alguno de estos se
disfruta de unas vistas extraordinarias.
En la actualidad todavía quedan restos de esta
impresionante obra militar y defensiva, a pesar de que durante siglos los
habitantes de pueblos cercanos han utilizado sus piedras para construcciones de
todo tipo. Coincidiendo con su trazado es posible desplegar actividades
realmente interesantes( museos, recursos históricos, paseos, actividades).
Nuestra propuesta
es tomar el trazado del muro para la práctica del senderismo ( también
hay vías paralelas para hacer ciclismo). Algunos de los paisajes son realmente
bellos, transcurren en un ambiente rural, donde abundan ovejas que pastorean
tranquilamente los ricos pastos de estas tierras.
El muro toma elementos naturales en su estructura
defensiva, combinándolo con la piedra, cuya estructura se conserva
magníficamente en alguno de sus tramos. El terreno ondulado permite disfrutar
de perspectivas visuales realmente interesantes.
-
La verdad, es que este ondulado terreno tiene unas
vistas magníficas, no me extraña, que Adriano, hiciera un muro, fortines y todo
tipo de estructura defensiva.- Dijo Sara
-
Estoy de acuerdo,
como queda todavía mucho día, vamos a alquilar unas bicicletas.- Dijo
Diego.
Continuará.....
sábado, 20 de julio de 2013
La Gran Depresión (XXIII)
Una vez abajo, corrimos como pudimos hasta
nuestras bicicletas, con los nervios nos perdimos en medio del bosque y no
vimos el camino que siempre utilizábamos para salir. Nos pusimos a buscar
muertos de miedo pero sin éxito, un camino, por fin lo encontramos, cuando pensábamos
que ya lo teníamos muy fácil para escapar, una manada de lobos nos rodeó.
Entonces, las brujas que encontramos en la iglesia que eran modernas y las que
acabamos de ver en el cementerio, se acercaron, apartándose los lobos para
permitirles que entrasen, entonces la bruja que llevaba los guantes de cuero
negro, el top morado, los pantalones de cuero y que parecía la jefa según la
llamaron se llamaba Nebrusa, dio orden a las demás para que sacasen los puñales
cortasen ramas de cedros, cogieran hachas y cortaran buenos árboles y que nos
atasen bien, mientras la hermana Woogam nos pinchaba los dedos de las manos,
otra nos cortaba las muñecas.
Apareció primero un cazador que intentó disparar a
los lobos, pero lo único que hizo fue asustarles; entonces se acercó a donde
estaban las brujas y le convirtieron en piedra; después apareció un cura
con una sotana negra; en la mano llevaba una biblia, sin abrir la
biblia, las brujas y los lobos desaparecieron, la carne de nuestro hombro
volvió a su ser; las heridas se cerraron y la sangre se secó. Entonces desapareció y dejó de nevar.
Con mucho cuidado, vimos el camino por donde
siempre íbamos y nos dirigimos de regreso al pueblo. Como siempre y sobre todo
ahora, pusimos la mayor atención posible, de mirar las hojas, ramas, el color,
si había algún animal; pero durante la media hora de regreso no pasó nada.
Cuando salíamos, del camino nos encontramos unas viejas termas, les pareció
bastante interesentante que estuvieran en tan buenas condiciones, como la otra
vez o mejor dicho peor que la otra vez, no solo se cerró las puerta de entrada,
sino que el suelo se empezó a abrirse bajo sus pies. Para empeorar la situación
las paredes se empezaron a derrumbar, los asientos les atraparon porque una
rama de un árbol les anudó las manos y
la cintura, tan fuerte que no les permitía moverse.
Pasaron varios días sin poderse mover, hasta que
por fin les permitió soltarse y todo
volvió a su ser.
Regresaron al camino para ir al pueblo todo recto y hacia abajo.
Al atardecer, dejaron las bicicletas que habían
alquilado, fueron al hotel, intentaron arrancar el coche, pero se negaba a
arrancar.
A las diez cenaron, pero en lugar de subir las
escaleras, permanecieron en el porche delantero del hotel hasta la una, que
subieron las escaleras bostezando. Cuando llegaron, se cambiaron, nada más
deshacer la cama, se durmieron.
Continuará....
sábado, 6 de julio de 2013
La gran depresión (XXII)
Salieron de la cueva por segunda vez, anduvieron
por el camino izquierdo, sacaron primero los mosquetones, Sara se puso el suyo
y Diego el suyo; después sacaron las cuerdas de escalada, Sara se quedó abajo,
Diego se metió la cuerda dentro del mosquetón y Diego fue escalando por la
empinadas rocas hasta un metro, Sara, le iba dando cuerda cuando el se lo
pedía. Después de darle bastante cuerda durante una hora más o menos, Diego
puso el pie en la última roca y puso después el pie en una zona que estaba
llana. Le tiró la cuerda y le dio una voz para que escalase ella. Las rocas
eran muy fáciles de subir, porque tenían unas hendiduras que permitían
agarrarse con facilidad al principio, sin embargo, según iban subiendo empezaba
a ser más difícil el agarrarse, después de la hora; llegó hasta donde estaba su
marido, entonces se quitaron la cuerda del mosquetón y bordearon la montaña con
mucho cuidado y pegado a la pared. Sin embargo, próximos a la cueva se dieron
cuenta de que no podían a entrar a un cementerio, porque había una manada de
lobos tapando la entrada, esperaron un poco, por fin tuvieron suerte y se alejaron, cuando parecía que se habían alejado para cazar y
pudieron acercarse, entonces el más cercano a ellos se puso en el medio, pero
como aún así tenían bastante margen entraron muy pegados por la parte izquierda,
mientras entraban se preguntaron como había un cementerio tan lejos de una
iglesia, como habían podido excavar, porqué no había cruces, solo un palo en el
lado izquierdo sin más. Mientras estaban dentro entró un lobo y les intentó
morder, los demás se quedaron fuera sin permitir que nadie entrara ni saliese.
Sin saber como apareció un libro llamadas Enchiridion Leonis Papae decía así:
Yo soy la luz, soy lo bastante fuerte para luchar.
Regresa al infierno o señores del mal, haced lo que os mando porque sino os
quemaré en la hoguera y os pondré estacas en forma de cruz.
Entonces los lobos desaparecieron, pero sin
embargo, aparecieron varias brujas, vestidas todas con faldas largas, con el pelo
bastante sucio, con los dientes amarillos y la otra con muy pocos dientes.
Rápidamente, miramos en todo el libro para
hacerles regresar a su época pero no había ninguno, por suerte, esta vez, habíamos tomado la precaución no
solo de llevarnos el libro, sino que
aparte Diego había sacado la
cuerda de la mochila, mientras yo buscaba y con mucho cuidado íbamos
retrocediendo, cuando estuvimos en la salida, sin saber como, primero empezó a
llover de forma muy suave, pero cuando llegamos a las rocas, empezó a llover de
manera torrencial; a mitad del descenso empezó a granizar y a Sara se escurrió,
gracias a que su marido le ayudó a poner la mano. Cuando faltaba muy poco para
que llegáramos a la primera cueva, empezó a nevar. Para mejorar la situación
empezó a nevar mucho más fuerte y aparecieron los lobos de antes, intentamos
leer el hechizo de antes pero esta vez no nos sirvió, es más nos mordieron y
nos arrancaron un buen trozo de carne del hombro, medio desangrados, buscamos sin éxito una rama lo suficientemente
grande para darles, cuando por fin lo encontramos caímos medio desangrados,
pero aún así nos arrastramos y conseguimos bajar con mucha dificultad; además
nos perseguían los lobos.
Continuará....
sábado, 29 de junio de 2013
La gran depresión (XXI)
-Yo tengo
una historia con el demonio
Satanachia en la cual tiene que darle
con un puñal la cabeza de niños entre ocho y diez años. Las que lo realizan son
todas mujeres y…
-Deja que termine la historia y luego John cuenta
la tuya
- Gracias Lois. Dijo Harry. Como iba diciendo
todos los primeros lunes de cada mes y
que no me llamarás sino un día de cada semana, a saber: desde las seis de la
tarde hasta las dos de la noche. Recoge tu pacto; ya lo he firmado, y si no
cumples tu palabra, serás mío dentro de veinte años.
Lucífago
Rofacale
Respuesta al espíritu
Acojo tu demanda a condición de que me darás el
más preciso tesoro para podérmelo llevar enseguida. N.N.
Respuesta del espíritu
Sígueme y tomarás el tesoro que voy a enseñarte
Lucífago Rofacale
Entonces seguiréis al espíritu por la ruta del
tesoro que está indicada en el triángulo de los pactos, sin amedrantaros, y
echaréis vuestro pacto firmado sobre el tesoro; tocándolo con vuestra varilla,
tomaréis de él todo cuanto podáis y regresaréis, andando de espaldas, al
triángulo. Dejaréis en él vuestro tesoro ante vos y empezaréis enseguida a leer
el despido del espíritu, tal como se indica:
Despido del espíritu
Oh, gran Lucífago, contento estoy de ti por el
presente; déjote en reposo y te permito
que te retires adonde mejor te plazca, sin hacer ruido ni dejar el más mínimo
hedor. Piensa también en tu compromiso a mi pacto, porque si faltas a él un
momento, puedes estar seguro de que te atormentaré eternamente con las grandes
y poderosas palabras de la Clavícula del rey Salomón, por las que se fuerza a
obediencia a los espíritus rebeldes.
Cerraron el libro, y como no tenían todo lo
necesario, no pasó nada, salieron de la cueva, como el camino de la derecha se
encontraba un poco retirado, continuaron por el camino izquierdo, cuando
llegaron para retornar la escalada, pensaron en desandar para ver a que
distancia se encontraba la siguiente cueva. Miraron arriba y se dieron cuenta
de que iban a necesitar energías y sacar las cuerdas, volvieron a la cueva que
acababan de estar y se sentaron en el suelo al lado de las antiguas
herramientas de tortura.
Comieron más despacio de lo habitual, porque se
les quitó el apetito la sola idea de tener ese tipo de cosas. Cuando terminaron
, echaron dentro de la bolsa de papel, la servilleta, el papel en el que venía
envuelto los sándwiches. La botella la pusieron en otro lado para que cuando
vieran un manantial poderla rellenar.
Continuará......
sábado, 8 de junio de 2013
La gran Depresion (XIX)
Jerarquía de los espíritus infernales
Después de haber indicado los nombres de los
dieciocho espíritus anteriores, que son inferiores a los indicados antes, será
bueno prevenirnos de los que siguen:
Que Lucífago manda sobre los tres primeros, que se
llaman Bael, Agarés y Marbas
Satanachia sobre Pruslas, Aamon y Babatis
Agaliarept sobre Buer, Gusoin y Botis
“ Satarganas” sobre Loray, Valefar y Foran
“Nebiros” sobre Ayperos, Neburus y Glasyabolas
Y aún cuando hay todavía de millones de espíritus
que están subordinados a los dichos, es inútil nombrarlos, porque no se les
emplea sino cuando a los espíritus superiores se les antoja hacerles trabajar
en su lugar, porque se sirven de todos estos espíritus inferiores como si fuesen
criados o esclavos. Así pues, haciendo pacto con uno de los seis principales
que podéis necesitar, no os importe que espíritu ha de serviros. Sin embargo,
suplicad siempre al espíritu con quien pactéis, que emplee uno de los tres
principales subordinados a su servicio.
Lucífago Rofacale
El primero es el gran “ Lucífago Rofacale”, primer
ministro infernal. Tiene el poderío que Lucifer le ha dado sobre todo las
riquezas y todos los tesoros del mundo. A sus órdenes militan Bael, Agares y
Marbas y muchos otros millares de demonios y espíritus subordinados.
Satanachia
El segundo es el gran Satanachia, gran general.
Tiene el poder de someter a él todas las mujeres y muchachas y hacer con ellas
lo que se les antoja. Bajo sus órdenes están Pruslas, Aamón y Barbatis y la
gran legión de los espíritus.
Agaliarept
Capitán general, tiene el poder de descubrir los
secretos más recónditos en todas las cortes y todos los gabinetes del mundo;
descubre también los grandes misterios. Manda a la segunda legión de espíritus
y tiene inmediatamente a sus órdenes a Buer, Gusoin y Botis.
Fleuretty
El cuarto Fleuretty, teniente general, tiene el
poder de hacer la obra que se desea, durante la noche; hace también caer
granizo donde él quiera. Manda un cuerpo considerable de espíritus y tiene
subordinados a Bathim, Pursam y Abigar.
Sargatanas
El quinto, Sargantas, jefe superior, tiene el
poder de haceros invisibles, de transportaros a todas partes, de abrir todas
las cerraduras, de haceros ver todo cuanto ocurre en el interior de las casas y
de enseñaros todas las mañas y astucias de los pastores. Ordena a muchas
brigadas de espíritus y tiene a sus órdenes a Loray, Valefar y Foram.
Nebiros
El sexto, Nebiros, mariscal de campo inspector
general, tiene el poder de hacer enfermar a quien se desee, hacer encontrar la
mano de gloria, enseña todas las cualidades de los metales, de los minerales de
los vegetales y de todos los animales puros e impuros. También posee el arte de
predecir el porvenir, siendo uno de los mayores nigrománticos de todos los
espíritus infernales y tiene a su órdenes a Ayperos, Neberus y Glasyabolas.
Procedimiento para realizar el pacto con el
espíritu infernal.
Ahora, para hacer obedecer de toda esta jerarquía,
la primera cualidad requerida es saber componer el bastón fulminante y el
círculo cabalístico.
sábado, 1 de junio de 2013
La gran depresión (XVIII)
Salieron del hotel, pero tuvieron que volver a
entrar y subir a su habitación para coger toallas de baño. Pidieron las llaves
de la habitación, subieron, cogieron la mochila con las toallas, la crema
solar, se pusieron las gafas de sol, que , aunque no tenían pensamiento de
ponerse en estas vacaciones igual que las toallas, la ropa de verano y los
bañadores, les vino muy bien.
Cerraron con llave, después de salir del hotel,
bajaron las escaleras, dieron las llaves a la recepcionista, montaron en la
bicicleta con la mochila en la espalda, pedalearon hasta que vieron el letrero
que ponía sierra de Sal Lake Districk, como la otra vez, cogieron el camino que
tenía menos árboles, dejaron las bicicletas, cerca de la cascada, y subieron
sin cuerda hasta donde pudieron, entraron en la cueva donde la otra vez, no
quisieron entrar por temor a no ver y no tener cuerdas.
Estando en la entrada de la cueva, entraron un poco,
como continuaban con luz a diferencia de
lo que pensaban, siguieron tranquilos, vieron una pequeña capilla, cerca del
altar había una virgen de madera, bastante antiquísima. Miraron el reloj, era
bastante temprano, decidieron salir y
seguir escalando.
Continuaron por el camino de la derecha, vieron
que de momento no necesitaban cuerdas, así que empezaron a ascender, poniendo
bien los pies para no caerse; después de subir medio metro, vieron otro sitio
que podían quedarse, pusieron el pie con cuidado, admiraron el paisaje, y
respirando al principio con dificultad y luego más tranquilamente, cuando su
respiración se normalizó, empezaron a
andar por el camino de la izquierda, encontraron otra cueva, entraron, vieron que había
herramientas de torturas. Se encontraron un libro llamado el Libro del Círculo
de los Espíritus Infernales; les llamó la atención el libro y lo leyeron dice así:
Nombre de los
espíritus infernales:
Lucifer- Emperador
Belcebúo Belzebú- Príncipe
Astarot- Gran Duque
Vienen luego los espíritus superiores que están
subordinados a los antes mencionados
Lucífago- Primer ministro
Satanachia-Gran general
Agaliarept – Capitán General
Fleuretty- Teniente General
Sargatanas- Jefe Superior
Nebiros- Mariscal de Campo
Estos grandes espíritus dirigen por su poder toda
la potencia infernal que les está concedida. Tiene además, a su servicio, otros
dieciocho espíritus subordinados.
Espíritus subordinados
Bael
Agares
Marbas
Pruslas
Aamon
Babatis
Buer
Gusoin
Botis
Bathim
Pursam
Abigar
Loray
Valefar
Foram
Ayperos
Nebrus
Glasyabolas
sábado, 25 de mayo de 2013
La gran depresión (XVII)
A las cinco, después de llegar con el coche al
pueblo, ( esta vez el coche arrancó a la primera), pasearon por el río al
principio y luego por el pueblo. Cuando oscureció fueron al hotel, cenaron y se
fueron a la cama.
A la mañana siguiente, como no arrancaba el coche,
fueron a un monasterio, que habían visto cuando hicieron el camino con los
caballos. Buscaron un camino lo más llano posible, pero no les quedó más
remedio que escalar un poco sin cuerdas. En la cima, visitaron lo que en su
momento fue un monasterio, porque se encontraba en peores condiciones que el
castillo, como el día anterior habían estado por esa zona, anduvieron
tranquilamente, introduciéndose un poco por el bosque, miraron el reloj, viendo
que era las dos, salieron del bosque, pasaron por el monasterio y descendieron,
luego regresaron por la carretera, gritándoles otro conductor.
Otra camarera les atendió, también era muy
simpática, pero no sabían si porque se habían acostumbrado a la otra, o bien
porque era más simpática, pero les caía mejor la otra. Consiguieron por un buen
precio que les alquilase unas bicicletas.
Antes, de recoger las bicicletas alquiladas,
fueron a comprar todo lo necesario para hacer escalada; es decir, cuerdas,
mosquetones, pies de gato, guantes, linternas, también compraron unos
pantalones cortos. Aunque traían, pero como no se querían arriesgarse,
compraron por si acaso.
-Hace dos días, estuvimos en..
- ¿Cómo no llevaron puñales?
- Vive un hombrecillo, con los pies enormes, que es hijo de Melusina que es un duende de
las aguas, sus hijos fueron desterrados, al tener anomalías. De hecho, fueron
ellos los fundadores de esta extraña tribu.
- ¿Cuándo empezó todo?
-No se sabe con exactitud, hay quien dice que en
el siglo XII, otros que antes, otros después, pero esa tribu Xjunsi, es
bastante peligrosa, si tienen suerte, solo les atacará uno, entonces podrán
salvarse, sino, les atacarán todos, porque ellos se envían señales con un
cuerno de madera, si no es muy importante, si es algo muy importante tocan
varias veces el cuerno de marfil, no se sabe de donde sale, ni tampoco esos
puñales y tirachinas.
Salieron con todo el equipo y se fueron a
recogerlas, cuando llegaron, el dependiente les estaba esperando con unas
enormes cestas para que pudiesen llevar todo el equipo.
Montaron en la bicicleta; primero se pasaron por
el hotel para que les preparase un picnic, porque no se dieron cuenta de que no
habían comprado nada de comida. Después de dejar las bicicletas, en el porche
del hotel, entraron a pedir que les preparase unos sándwiches fríos y unas botellas
de cocacola.
Continuará....
sábado, 18 de mayo de 2013
La gran depresión (XVI)
El teléfono se le cayó de las manos y gotas de
frío sudor resbalaban por su frente empalidecida por el susto. Querría correr
pero sus piernas no respondían, sólo temblaban y temblaban…
Cuando respondieron echó a correr con
desesperación hacia la escalera para recoger a los niños que estaban en la
planta de arriba, pero antes de subir, aquella misma carcajada sádica le detuvo
en seco. Al mirar al final de las escaleras, junto a la puerta del cuarto de
los niños estaba un hombre alto, de frente amplia y cabello rizado y gris.
Vestía con un mono blanco como el de los pintores, pero estaba de manchas rojas
y en su mano derecha el hombre sostenía un enorme cuchillo ensangrentado.
El terror que sintió fue tal que quiso gritar y no
pudo, se tropezó mientras intentaba llegar a la puerta de salida y, una vez que
estuvo enfrente, intentó una y otra vez abrirla pero las manos le temblaban
tanto que la llave se le caía o ella lo metía mal. Mientras esa horrenda
carcajada de fondo, sonando cada vez más fuerte a medida que el asesino se
acercaba con una lentitud tan extrema como cruel y premeditada.
Gracias a Dios consiguió por fin abrir la puerta y
tuvo la suerte de que a pocas calles estaba en camino un coche de la policía.
Corriendo, intentó alejarse, unos cincuenta metros de la casa viendo con
asombro como el asesino no la seguía. Sin embargo, los padres de los niños
pasaron con el coche; reconociéndola, pararon el coche se bajaron, yo que
estaba cerca con mis amigos y nos íbamos a ir a una fiesta, escuché
la historia que te he contado. Entonces ella se montó en el coche, y se
dirigieron a su casa.
La policía entró en la casa, pero nunca encontraron al hombre, que
probablemente escapara por alguna ventana, aunque la niñera le dio la
descripción, lo más detallada de él.
Pero, lo que vieron aquellos agentes ese día en el
cuarto de los niños les marcaría por el resto de sus vidas.
Las paredes estaban cubiertas de manchas de
sangre, había tripas y vísceras esparcidas por el suelo, las tres cabezas de
los chicos estaban sin ojos y separadas de los cuerpos y, junto a otras
atrocidades de la escena del crimen, se habían encontrado unos pañuelos que a
modo de mordaza habían impedido que los gritos de sus víctimas sonaran en toda
la calle. La niñera al estar viendo la televisión con el volumen muy alto nunca
escuchó nada y el psicópata aprovechaba los pequeños “descansos” mientras
torturaba y asesinaba a los niños para llamarla por teléfono y reírse de el
hecho de que a escasos metros estaba acabando con la vida de los pequeños que
ella debía cuidar.
-
Estamos, en la línea, no sé la verdad quién
debería haberse llevado el primer premio. ¿ Siguió viviendo la familia en esa
casa después de lo acontecido?
-
No, después del espeluznante suceso, se mudaron,
la intentaron vender y alquilar, durante muchos años, pero resultó muy
complicado. Ya hemos llegado, ¿Conduces tú o yo?
-Lo haré yo, ya que estoy muy poco cansado, mañana
si tú estás más despejado te toca a ti.
A la mañana
siguiente, optaron por hacer un poco de equitación ya que era temprano.
Hicieron un camino lleno de montes y pasaron ríos, en el precio les entraba un
picnic, por lo tanto a las dos comieron tortas rellenas de carne y verduras,
regresando a las cinco para que no se perdieran ni surgiese ningún incidente,
aunque delante se encontraba el guía.
Continuará.......
sábado, 11 de mayo de 2013
La gran depresión (XV)
En una enorme casa de la colina, un matrimonio
ocupado e importante, con muchos compromisos sociales, políticos o algo así,
tenían tres hijos. Cuando salían de sus
reuniones, dejaban a sus hijos con una chica de la urbanización a la que venían
contratando desde cierto tiempo atrás.
La muchacha, preocupada, que era muy guapa, era
una de esas chicas alocadas, felices y algo despreocupadas. No obstante siempre
habían cuidado muy bien de los chicos. Así, esa noche jugó un rato con ellos y
después de dormirlos fue a la cocina, se hizo unas palomitas y se recostó a ver
alguna película en la televisión con el volumen alto.
Pasados algunos minutos el teléfono sonó.
-
¿Cómo sabes tú eso, si no te encontrabas en esa casa?
-
Te lo tengo que contar, poco a poco.
-
Buenas noches, ¿Con quién desea hablar?
-
…
-
Hola ¿Me escucha?...¿ Hola?
Siguió intentando obtener respuesta
a duras penas podía escuchar una respiración y una especie de risa contenida de
fondo; así que, irritada, cerró el teléfono con brusquedad y continuó viendo la
televisión. ¿Quién sería? ¿algún idiota sin nada que hacer?, ¿un amigo suyo?,
¿un pervertido?.. En todo caso sería mejor ignorar a quien sea estuviese
fastidiando al otro lado de la línea.
Pero una y otra vez seguía sonando
el teléfono y aquella risa de fondo se repetía, cada vez colgaba más rápido e
incluso pensó en desenchufar la línea, pero no podía hacerlo, los padres de los
niños le habían dejado bien claro que en todo momento debía estar atenta a sus
llamadas. Muerta de miedo y perdiendo su paciencia, llamó a una teleoperadora
de la policía. Algo andaba mal con esa risitas contenidas y ella debía saber
que diablos estaba ocurriendo.
Por suerte la operadora, lejos de
reírse, le dijo que habían introducido una derivación de su línea en la central
y todo lo que ella tenía que hacer era entretener al desconocido para que la
central tuviera tiempo de localizarlo.
Quince minutos después sonó el
teléfono otra vez…¿Sería él? En efecto, solo que esta vez ya no estaba la
risita contenida de fondo sino una carcajada histérica, sádica, parecida a esas
que a veces muestran las películas de terror de Hollywood.
-¡Pare de reír!...¿Qué le he hecho
yo? ¿Por qué me hace esto?- Dijo nerviosa, irritada y con la voz al borde del
llanto.
Nada, el hombre no hacía más que
reírse cruelmente, con más histerias a medida que aumentaban las súplicas y la
desesperación de la muchacha. No le quedó más que colgar, después de lo cual
intentó en vano calmarse.
Finalmente, apenas unos cinco
minutos más tarde el teléfono sonó otra vez. Esta vez los nervios fueron tales
que sintió el corazón luchaba por salírsele del pecho. “No contestes, no
contestes”, se dijo a sí misma aunque no pudo resistirse y contestó:
-
Habla la policía. ¡Salga inmediatamente de la
vivienda! Las llamadas que recibía vienen de la otra línea de la casa en que
está. Hemos mandado una patrulla, ¡Salga ya!
Continuará.....
Continuará.....
sábado, 4 de mayo de 2013
La gran depresión (XIV)
El concurso de disfraces siguió tal y como estaba
previsto y poco tiempo después quedaban dos finalistas, Sara y Cathy. La falsa
sonrisa de ambas se mostraba en público era digna de un verdadero concurso de
reinas de belleza, ambas tenían preparado su discurso de falsa modestia y
fingida sorpresa. Lo que no esperaba de Cathy es que Sara, mientras estaban en
el escenario, abriera un poco más la raja de su falsa mostrando sus
espectaculares piernas y dejando embelesado al jurado masculino que no dudó en
coronarla como mejor disfraz. De poco le sirvió a Cathy haber llevado ese
repulsivo sapo que parecía saltar un moco asqueroso, su esfuerzo había sido en
vano, y si perdía el premio a la mejor decoración, Sara se estaría restregando
por la cara todo el año.
Pasados unos minutos comenzó el concurso y
nuevamente no había sorpresas, las dos casas mejor decoradas eran las de Sandra
y la de Cathy. El jurado se acercó a la casa de Sara y allí empezó el verdadero
festival: fuegos pirotécnicos, juego de luces sincronizadas con la música que eran coordinados por unos
especialistas coreanos que le habían costado un ojo de la cara a Sara. Una
decoración que parecía salida de las atracciones de un parque de diversiones.
Pero el plato fuerte fue cuando liberaron al menos 100 gatos negros que tenían
enjaulados y dispuestos a hacer aparición cuando acabara la música.
-¿Dónde reside el miedo?
- Más adelante lo sabrás.
La gente quedó impresionada y estalló en aplausos,
Cathy también quedó un poco preocupada, su sorpresa también era espectacular
pero no esperaba competición reñida. Rápidamente se apresuró a regresar a casa
para coordinar el espectáculo, diez minutos después el jurado visitaría su
hogar y tenía que estar todo dispuesto.
Al llegar ordenó a los miembros de su equipo (
había bailarines y técnicos de sonido) que se colocaran en sus puestos; pero
estaba nerviosa, muy nerviosa y la gente cuando se encuentra en ese estado
tiende a cometer errores.
El jurado llegó y su función comenzó, la casa en
una completa oscuridad se iba iluminando a trozos y en cada una de las ventanas
una pantalla y un proyector colocado por detrás mostraban diferentes
habitaciones en las que había asesinos, se escuchaban gritos de tortura y
salpicaban la sangre o aparecían fantasmas. Sin duda Cathy había optado más por
el terror que por el espectáculo audiovisual como Sara. Pero su plato fuerte
estaba a punto de comenzar.
De repente y al ritmo de Thriller de Michael
Jackson unas manos empezaron a salir de debajo de la tierra de su jardín. Un
espectacular grupo de baile disfrazado de zombis apareció en el cementerio
figurado que había en su terreno y comenzó a bailar de forma sincronizada.
Nosotros bailábamos, reíamos y grabábamos en video
todo el espectáculo, sin duda todo estaba saliendo a la perfección Cathy desde
lo alto de un árbol de su jardín preparaba el truco final, un conjunto de
arneses atados a una rama alta servían para que ella hiciera su aparición
volando sobre su escoba. Era un sistema complicado que le habían tenido que
explicar más de diez veces unos especialistas en escalada que había contratado.
Los nervios del momento provocaron que Cathy saltó desde el árbol para aparecer
volando sobre los zombis.
La cuerda
restante se enredó en su ropa y el peso de su cuerpo comenzó a ahogarla, estaba
colgando como si acabara de ahorcarse pero para su desgracia la muerte no tuvo
la bondad de partirle el cuello, en su lugar, comenzó a asfixiarse lentamente
mientras pataleaba luchando por su vida.
Nosotros no salíamos de nuestro asombro, pensando
que se trataba de parte del espectáculo; aplaudíamos y coreábamos el nombre de
Cathy. La canción terminó y la risa malévola de la canción de Michael Jackson
dio el broche final a una función impresionante. Las piernas de Cathy perdieron
su fuerza y dejaron de moverse. Murió ahorcada sin que nadie se diera cuenta a
pesar de que decenas de personas observaban el espectáculo.
Nadie dudaba de que Cathy debía de ganar, incluso
Sara reconoció en sus adentros que había sido vencida. El jurado dictaminó que
era la justa ganadora el primer premio a la casa mejor decorada.
Pero nadie acudió a recoger el premio.
Mientras, nosotros nos preguntábamos donde estaba
Cathy, un grupo de niños se divertía jugando con el “muñeco” de bruja que
colgaba del árbol. Le tiraban piedras y caramelos, estaban tan bien hecho que
ninguno se atrevió a acercarse demasiado.
Hasta el día siguiente, nadie se dio cuenta que la
bruja ahorcada que había en el jardín era en realidad Cathy, quien por su
rivalidad con la vecina había dado la vida para ganar el concurso.
-¡Que horror, no me extraña, que se te ha quedado
grabado! Por cierto ¿Dónde estabas en el concurso de disfraces?
- Pues estaba en casa de mis amigos, que no se
dieron cuenta y cuando miraron el reloj, vieron que ya no llegábamos al
concurso de disfraces, a lo único que íbamos a llegar era al concurso de
decoraciones de Halloween.
- La mía va a ser tan escalofriante, que yo creo
que si hubiéramos hecho una apuesta la abría ganado yo.- Dijo Fergusson.
Nosotros nos fuimos a pasar una quincena en el mes
de octubre para ver a unos amigos, cuando ocurrió esto era el día de Halloween
por la noche.
Continuará...
sábado, 27 de abril de 2013
La gran depresión (XIII)
Pocos minutos después llegó la
policía y encontró a Martín sollozando y sentado en la cocina de don Clemente
mientras sostenía una carta en la que el verdadero asesino había escrito.
Feliz Halloween
Un forense determinó que el viejo
llevaba varias horas muerto y no pudo ser quien entregó los dulces envenenados
a los pequeños. Esa noche fallecieron cuatro niños y varios más sufrieron
cortes y pinchazos en sus bocas al comer chocolatinas y manzanas.
-No me extraña, que se te quedara grabado, el ver
en el vecindario en el que estabas a
todos esos niños así, a mí me hubiera pasado lo mismo.- Dijo Fergusson.
- Eso no lo vi, eso me lo contó un vecino, al día
siguiente después de Halloween todavía asustado. La siguiente historia lo
viví realmente.
Esta
historia se llama
La mejor decoración de Halloween
Sara y Cathy eran las típicas vecinas envidiosas
que no se soportaban la una a la otra. Detrás de la falsa cordialidad y
amabilidad que demostraban cuando estaban juntas, existía un profundo rencor de
envidia que ninguna de las dos dudaba en mostrar cuando la otra se daba la
vuelta.
Rumores, acusaciones e incluso algún que otro
arañazo en la chapa de sus coches o una rueda pinchada eran habituales. No en
vano se conocía desde el instituto y el amor de un chico ya las había
convertido en enemigas desde entonces.
A pesar de que habían pasado muchos años y de que
ambas les había ido muy bien en la vida, ambas estaban casadas, residían en el
barrio residencial más caro de la ciudad y gozaban de todo tipo de lujos su
rencor no hacía más que crecer y aprovechaban cualquier excusa para competir en
una ridícula carrera por ver cual era la mejor y si era posible ridiculizar a
la otra. Este año no iba a ser la excepción, ya que en el barrio se celebraba
un concurso por Halloween para ver quien llevaba el mejor disfraz y que casa
había sido la mejor decorada.
Tanto Sara como Cathy confiaban en que ganarían
ambos concursos. Sara había contratado a unos diseñadores de ropa famosa para
que le creara el disfraz de vampiresa más espectacular y sexy que jamás se
había visto, incluso le habían confeccionado una prótesis dental a medida para
simular sus colmillos. El resultado era digno de super producción de Hollywood.
Por su parte, Cathy llevaba un disfraz de bruja
espectacular, no resaltaba su belleza como Sara pero era mucho más aterrador y
llevaba varios trucos de magia para asustar a los más valientes.
En cuanto a decoración, ambas habían tirado la
casa por la ventana y habían gastado miles de euros en iluminación, telarañas
falsas, máquinas de humo seco, las más espectaculares calabazas talladas a mano
y muñecas a tamaño real de todo tipo de monstruos.
Antes de comenzar los concursos ambas se dedicaron una mirada mezcla de odio
y de burla, pensando con que la otra no tenía ninguna opción de ganar, ya que
cada una guardaba un as en la manga para ganar el primer premio.
Cotinuará.....
sábado, 20 de abril de 2013
La gran depresión (XII)
A pesar de todo el esfuerzo del equipo médico el
hijo de Martín falleció en menos de media hora. El médico de guardia nunca había
visto un caso como el de esa noche, pero si había leído mientras cursaba
medicina un caso similar. Un envenenamiento por cianuro.
Rápidamente revisó la mochila que aún llevaba el
cadáver de su hijo y encontró la bolsa de caramelos que había recolectado ese
Halloween. Un inconfundible olor a almendras amargas ( olor que normalmente
tiene el cianuro) se desprendía de una de las chocolatinas. Al abrirla encontró
e un interior un polvo blanco que claramente alguien había introducido dentro
de la chocolatina. Siguió abriendo chocolatinas y encontró algunas más en el
polvo y aún algo más inquietante… Al partir una de las manzanas caramelizadas
encontró en su interior cuchillas de afeitar y agujas. Sin duda alguien había
decidido envenenar a todos los niños del barrio o al menos provocarles daños
graves con agujas y cuchillos escondidos dentro de la comida.
El médico salió corriendo al pasillo y sujetando
fuertemente por los hombros a Martín le empezó a preguntar si había más niños
con su hijo.
La cara de preocupación de Martín cambió
inmediatamente a una total desolación.
-
¿Ningún niño más? ¿Qué le ha pasado? ¿Dónde está?
Martín apretó al doctor y entró a
empujones en la sala donde habían atendido a su hijo. Destrozado por el dolor
de la pérdida en el suelo mientras abrazaba el cuerpecito sin vida de su hijo.
De pronto se convirtió un
rostro de rabia mientras el doctor le explicaba que habían
encontrado restos de cianuro en las golosinas que alguien había regalado a los
niños, incluso dentro de una manzana había agujas y cuchillas de afeitar.
Martín recordó cual fue la única casa donde habían regalado manzanas
caramelizadas y entonces empezó a atar cabos: la amabilidad sin precedentes de
Don Clemente, porque llevaba guantes dentro de la casa y que su hijo minutos
después de la visita empezara a sentirse mal.
Sin media palabra salió corriendo
del hospital al que justo en ese momento llegaba otro niño con los mismos
síntomas de su hijo. Martín reconociendo a su vecina le dijo que avisara por
teléfono al resto de madres que no dejaran comer nada a los niños. No dijo más
y subió a un taxi y salió rumbo a la casa de Don Clemente.
Martín no era un hombre muy
corpulento pero cualquier persona que se hubiera cruzado con él hubiese dado un
paso atrás al ver su rostro desencajado por su furia. De una patada reventó la
puerta de Don Clemente y entró en su casa con la intención de matarle con sus
propias manos. Pero al llegar a la habitación del viejo se dio cuenta de que
alguien se le había adelantado. Don Clemente estaba tirado en el suelo con la
cabeza destrozada y restos de sangre seca manchaban la alfombra sobre la que
estaba tendido su cadáver.
Continuará.....
sábado, 13 de abril de 2013
La gran depresión (XI)
En cuanto vieron que pronto anochecería regresaron
al pueblo donde estaban alojados, dieron un paseo. A las nueve de la noche
regresaron al hotel, cenaron, fueron al coche, sacaron el pesado baúl, lo
subieron por las estrechas escaleras, cerraron la puerta de la habitación,
abrieron con la llave que se encontraba en la cerradura del baúl, abriéndolo en
el acto, vieron multitud de apuntes sin ningún significado para ellos mal
recortados, lo cerraron.
Iban a
bajar, cuando vieron a una señora de mediana edad, vestida con un vestido negro
de montar. Con una yegua negra, se dio una pequeña vuelta y desapareció.
Cogieron el baúl, y lo bajaron entre los dos por
las escaleras lentamente hasta que llegaron a la salida de la entrada
principal; entonces apareció de nuevo montada en las ancas de otro caballo
junto a un hombre.
Volvió a desaparecer. Entonces nos dirigimos al
coche, metimos el baúl en el maletero.
Los albañiles, empezaron a recoger todo, como
estaban tan cansados de trabajar, Washington le preguntó a Fergusson que si
recordaba algún acontecimiento de la noche de Halloween y le respondió Washington que por que, ya que
faltaba mucho. Le contestó que era por
hablar algo, porque siempre hablaban siempre de lo mismo. Para dar ejemplo
contó la siguiente historia:
LOS CARAMELOS ENVENENADOS
A Martín le tocó este Halloween la tediosa labor
de acompañar a los niños del vecindario
en su búsqueda de caramelos tocando puerta con puerta. Todos los años
uno de los padres era el encargado de vigilar a los niños, los adoraba, pero
tener que controlar a tanto pequeñajo era un trabajo agotador. A su hijo de
ocho años le podía dar un par de gritos
para calmarlo pero cuando su misión era vigilar los hijos de los demás su
función era mucho más difícil.
Aún así tenía que reconocer que lo estaba
disfrutando más de lo que esperaba, los niños se estaban portando muy bien estaba viendo disfrutar a su hijo. Además los
vecinos del barrio residencial donde vivían eran realmente amables con los
niños incluso con él, ya que varios le ofrecieron golosinas y le daban ánimos
con el arduo trabajo de controlar a más de una docena de fierecillas. Aunque en
todo vecindario siempre hay un viejo cascarrabias al que todos los niños le
tenían miedo.
Don Clemente era el prototipo de viejo viudo y
amargado que aparecen en las películas. El típico anciano que no devuelve el
balón a los niños cuando cae en su jardín y vivía en un viejo caserón de esos
que provocan un escalofrío al pasar. Martín sabía que nunca abría la puerta a
los pequeños en Halloween y mucho menos el dar caramelos, pero era su
obligación acompañar a los niños a golpear la puerta. Por lo menos sería una
buena excusa para asustar un poco a los niños y poder controlarlos mejor.
Su sorpresa fue enorme cuando a los pocos segundos
de golpear la puerta de Don Clemente este apareció totalmente cubierto por una
sábana blanca, un disfraz improvisado que a los niños les encantó. Al final el
ogro ( como le llamaban algunos) se
había ablandado y repartía caramelos, chocolatinas y manzanas caramelizadas
entre los más pequeños. Nunca articuló ninguna palabra pero sin duda era todo
un avance en su actitud. Martín agradeció el gesto y se despidió de él con un
apretón de manos. Le llamó la atención
que usara guantes dentro de la casa, pero la verdad es que el viejo era tan
excéntrico que no le dio importancia. Al menos no hasta pasados diez minutos.
El hijo de Martín súbitamente empezó a vomitar,
parecía que se estuviera ahogando y aunque seguía respirando lo hacía de forma
débil y superficial. Segundos después comenzó a convulsionar en el suelo y sus
labios tomaron un color azulado. El tiempo que tardó en llegar la ambulancia se
le hizo eterno. Al llegar los sanitarios el niño estaba en coma, le entubaron
para ayudar a respirar y salieron a toda velocidad hacia el hospital mientras
la sirena de la ambulancia sacudía con su estruendo el pacífico y tranquilo
barrio.
Continuará.....
sábado, 6 de abril de 2013
La gran depresión (X)
Como era temprano, y no se habían llevado comida,
cogieron el coche, se fueron al pueblo, lo dejaron en la puerta del hotel y se
fueron a la cabaña de piedra, con techo de paja. Entraron y como ellos
esperaban había todavía bastantes mesas, no tuvieron que esperar en el bar, y
sentarse en una de las mesas cerca de la chimenea de piedra, con unos troncos
grandes dentro.
No era el típico restaurante, sino lo que a ellos
les gustaba era la comida y que allí se podía comer carne de ciervo, la
gigantesca chimenea de diferentes piedras, unas eran más grandes que otras, las
paredes estaban recubiertas de piedra, en las zonas que no había llegado la
piedra, de ladrillo visto o de madera, sobre todo el techo era de madera, la
escalera sencilla también era de madera muy rústica; los servicios eran de
madera sin pulir igual que los espejos del servicio de señoras, las ventanas
eran muy pequeñas y muy rústicas.
Parecía que en este pueblo los años no hubieran
pasado. La comida estaba servida en fuentes de arcilla; los vasos también eran
de arcilla sin ningún dibujo, la cesta del pan de mimbre. Las sillas también
eran bastante rústicas.
Tuvimos que esperar bastante rato, para empezar a
comer, sin embargo la espera mereció la pena, la carne de ciervo era excelente,
la salsa con pimienta, no estaba muy picante, las patatas no estaban ni muy
hechas ni muy crudas, es decir en su justa medida.
La carne se partía con mucha facilidad, casi no
tuvimos que utilizar el cuchillo de sierra que nos habían traído. A cada
bocado, nos deteníamos por miedo a que se terminase muy rápido, las patatas
estaban tan buenas que nos pasaban lo mismo. Comimos tan despacio, que la
comida se nos enfrió. Cuando terminamos, tomamos un postre típico de ellos era una tarta
llamada Apple Crumble, como es normal le preguntamos que contenía por si no nos
gustaba, nos dijo que se prepara con manzanas, a las que se recubre con una
masa de harina, mantequilla y azúcar, todo ello se introduce al horno. Se suele
servir acompañado de natillas, helado o compotas de diferentes frutas; además
nos comentó que sentía mucho el tener que esperar tanto el postre pero es que
tenían que hacerlo porque se sirve caliente tras una comida, nosotros le
tranquilizamos. Nada más pedir la cuenta, nos dijeron que había una iglesia,
que era muy bonita, en la cual, se contaba que una de las mujeres que se las
condenó como bruja era una de ellas y maldijo la iglesia de tal modo que la
iglesia dejó de utilizarse por temor a que la maldición se cumpliera. Solo se continuó utilizando para juzgar a las
brujas, la iglesia que tenían en el pueblo era la que utilizaban para rezar. En
cuanto se terminó los juicios de las libres pensadoras, se cerró la iglesia y
fue abandonada. Les dimos las gracias y nos fuimos.
Como tenían en mente el ir a otro pueblo, dejaron
la iglesia para otro día. Visitaron los
Canales de Midland que era mucho más grande que donde se hallaban
alojados, empezaron, pero viendo que tenían una red de canales que se extiende
entre Worcester ,Nattingham yChester. Visitaron el acueducto de Bearley, al
nore de Startford upon Avon, que atraviesa la carretera y el ferrocaril, así
como el Farmera Bridge de Birgnham. Este último, en pleno centro de la ciudad,
posee una serie de esclusas impresionantes. Comieron en un restaurante que era
de estilo victoriano cerca de las numerosas casas de bellísimos jardines un
pastel del pastor, que es un guiso de carne de verduras cubierto de puré de
patatas al horno ; bebieron en unos vasos altos una cerveza de fermentación
alta. La verdad es que daba pena el irse, porque los techos eran muy altos y
las sillas eran muy cómodas,
Después se fueron
a ver el castillo de Warwick Castle, rodeado de césped a la sombra de
los robles; el Anne Hathaway Cottage cuyo parque reproduce un jardín del siglo
XVI, y el Snowhile Mannor que se encuentra entre jardines cerrados y muy
floridos.
lunes, 1 de abril de 2013
La Gran Depresión (X)
Buscaron unas escaleras, pero la luz se fue.
Esperaron pacientemente, durante varios días. Al cabo de dos semanas,
consiguieron que apareciese un alumbramiento, al rato apareció unas escaleras
que les permitió subir las escaleras.
Tenían tanta hambre, porque todas sus reservas las
habían aniquilado, que hicieron caso omiso de unos gritos, que en otra
situación hubieran ayudado.
Llegaron a la puerta, no pudieron abrirla, solo
existía una escalera que no era precisamente por la que habían subido. Bajaron
por las escaleras, encontrándose la cárcel, sin embargo no había nadie, la
escalera que hacía un momento se encontraba en condiciones optimas, se
encontraban en pésimas condiciones.
Tuvieron que esperar varios días para poder subir
y salir; sin embargo cuando se alejaron la puerta se mantenía cerrada y
bastante ajada.
Al día siguiente, cuando estaba somnoliento se
abrió la puerta, cerrándose en el acto como si hubiera viento.
Empezó a anochecer cuando por fin pudieron abrir la puerta; por desgracia,
no se veía nada y las pilas se habían agotado con demasiada facilidad, por el mero hecho de estar buscando una
salida cuando estaban abajo.
Escucharon una voz, que les indicaba el camino,
parecía de un hombre anciano, con las ropas raídas, y en el centro de la cabeza
con un poco de calvicie. Siguieron la voz deseosos de dejar su casa y tomar el
aire fresco. Sin embargo fueron derrrotados por su decepción al verse obligados
como tantas veces a tener que esperar a que clareara, porque, nada más llegar
apareció un angel maligno con flechas, la cara medio quemada y desgarrada, se
encontraban tan cansados que deseaban dormir, pero en cuanto empezaba a
cerrarse los ojos, se reía, luego les pinchaba con la punta de su flecha, otras
les hablaba.
El sol empezó
a transmitir sus rayos de sol y la vida comenzó, salieron como pudieron
debido al cansancio de la mala noche que pasaron, por no decir que no la
tuvieron ni siquiera.
Desandaron y se fueron por el camino de la derecha, llegaron al
reyano y subieron las escaleras, aunque pedían a voces que se quedaran donde se
encontraban.
Áun así lo hicieron, precisamente en ese momento
comenzaba la jornada laboral de sus trabajadores. Por suerte no se cruzaron con
ellos.
Una vez que hubieron salido, se dirigieron al
bosque a recoger sus bicicletas. Al no hallarlas, se extrañaron y empezaron a
buscarlas, pero no las encontraban por ningún sitio. Fueron a la cascada, donde
antes había un pozo, pero parecía como si nunca hubiera existido.
Se les ocurrió la idea, de que probablemente, los
dueños habían ido a recogerlas y les multarían por no traerlas a tiempo.
Entonces se fueron cerca del lago y decidieron
seguir por ese camino hasta llegar por el lugar donde antes habían ido.
Les resultó más fácil de lo que pensaban al darse
cuenta que en la zona de la izquierda había menos árboles, menos arbustos,
menos ramas, las hojas eran menos verdes. Entonces como la otra vez, empezaron
a andar muy despacio para no caerse. Como la otra vez, para no perderse, iban
mirando los árboles, si continuaban siendo del mismo color , vieron muy cerca
un lobo y un zorro, siguieron andando; miraron hacia arriba y de repente, se
tiro desde una rama un hombre bajo con
pies sin dedos y los talones para adelante, las cuencas de los ojos
vacios; si le mirabas fijamente goteaba sangre fresca; tenía barba blanca y
sombrero, en su cinto llevaba colgado una daga y en la mano un hacha de doble
filo con sangre fresca. Seguramente que con esos enormes dientes había mordido,
destrozado y devorado a alguien. Por suerte, pudimos escapar. Hasta que pasado media hora llegaron hasta
donde sería su futura casa.
Continuará.......
sábado, 23 de marzo de 2013
La Gran Depresión (IX)
Como tenían mucho calor, se quitaron la ropa;
sacaron las toallas y se metieron en el agua; aunque estaba muy fría para
meterse enseguida, poco a poco el cuerpo se fue acostumbrando al agua clara y
fría de la cascada y estuvieron bañándose un buen rato. Cuando se cansaron, se
salieron y vieron una trucha pasar.
En la otra orilla de lejos les pareció ver
nutrias, pero no estaban muy seguros, se
metieron en el agua para verlas más de cerca pero enseguida se alejaron.
Notaron el cambio del agua fría al exterior, pero
como hacía mucho calor, no se constiparon. Se tumbaron en las toallas que
estaban colocadas encima de la gravilla. Cuando se secaron, se pusieron la ropa
y decidieron escalar un poco por las rocas que no necesitaban tener cuerdas de
escalada.
Empezaron a subir por unas rocas, después de haber
recogido todas las cosas, por unas rocas que no estaban muy empinadas y que
estaban secas, por lo tanto no había opción de ningún desagradable accidente.
El camino era muy accesible, porque no había
grandes rocas, en la tercera roca, vieron un espacio bastante grande y se
pararon para ver las montañas que rodeaban las cascadas, con sus enormes árboles,
se giraron a la derecha; enseguida vieron una cueva, empezaron a andar, con
mucho cuidado para no caerse, por suerte el camino estaba bastante llano y
pudieron acceder fácilmente. Sin embargo
como no llevaban linternas, no se atrevieron a entrar por temor a no ver nada.
Se fueron y regresaron por otro camino, que era un
poco menos accesible, porque a diferencia que el otro las rocas eran un poco
más grandes que las anteriores, pero se podía subir o bajar con bastante
facilidad.
Con mucho cuidado, fueron bajando poco a poco, iban poniendo una mano y miraban para poner
un pie y luego el otro, tardaron veinte minutos en descender, pero aún así
Diego pisó mal y se cayó con un trozo de una roca, como no fue la caída muy
grave se hizo solo unos pequeños rasguños.
Se levantó del suelo, se quitó el polvo de la
camiseta roja de manga corta y de los pantalones cortos verde claro; se fueron
andando agarrados de la mano, hasta la
cascada, al lado, había un pozo; se asomaron tanto, que sin darse cuenta, se
cayeron dentro del pozo, con tan buena suerte, que cayeron de pie, encima de unos esqueletos; parecía de
personas, pero al menos les amortiguó el
golpe. Se levantaron con mucho cuidado para no tener torceduras en los tobilos
ni en las muñecas.
-¡Que horror, hemos aterrizado entre cadáveres!
Solo de pensarlo, hubiera preferido, el haberme matado.- Le contó a su marido,
con un escalofrío.
- Pues yo lo prefiero, el tenerlo como
amortiguador.- Explicó Diego a su esposa.
- Aunque estoy mareada, deberíamos subir por las
piedras…
- Está cerrándose
el hueco, ¡estamos atrapados!- Exclamó Diego, que también comenzaba a
preocuparse.
Entonces,
sin saber como, apareció una luz
para indicarles el camino, empezaron a caminar por el camino de la izquierda.
Al cabo de dos horas, la luz desapareció.
-¡Dios mio!- Estamos atrapados ¿Cómo vamos a
salir?- Chilló a su marido histérica, medio llorando.
- Tranquila todo se arreglará.
Pasaron los días y la luz no aparecía, sin embargo
a la semana, reapareció y les marcó el
camino de la derecha, anduvieron hasta que se dieron cuenta que era suelo de un
edificio; más tranquilos, continuaron. Enseguida se dieron cuenta de que era la
bodega de su castillo, por cierto bastante bien conservada y con magníficos
barriles de roble.
Continuará..............
martes, 19 de marzo de 2013
La gran depresión (VIII)
Por la noche, mientras dormían sintieron, como si
de repente la ventana se hubiera
abierto, se levantó Diego para cerrarla, porque sentía frío pero, al estar
levantado comprobó que el picaporte de la ventana se mantenía cerrada, volvió a
la cama.
La sábana que hacía un momento estaba echada hacia
atrás porque hacía mucho calor, en cuanto se metió, iba a abrazar a su esposa,
pero notó que había alguien más; encendió la luz de la lámpara, pero allí no
había nadie solo ellos y alguien que les había arropado. Se destaparon y
enseguida se quedaron dormidos.
Nada más terminar de desayunar, se fueron a ver
como estaba la casa, aprovechando que solo eran las siete de la mañana, para
ver como iba progresando las obras. Aparcaron en el lugar de siempre, subieron las
escaleras, sin ningún tipo de problemas, entraron en la habitación principal,
encontraron la muñeca de porcelana con el sombrero nuevo y su perfecta cara
redonda, con zapatos nuevos tumbada en la cama, haciendo compañía a la niña,
que esta vez, vestía un sencillo camisón blanco con puntilla, aparte de eso
observaron que todo se encontraba en perfectas condiciones, iban a retirarse
cuando hallaron un baúl. Lo sacaron como pudieron, lo bajaron por las
escaleras, para llevárselo al coche, lo metieron en el maletero a duras penas. Pusieron
la alarma, siguieron dando vueltas por todas las habitaciones minuciosamente,
cuando finalizaron, bajaron a la primera planta, haciendo lo mismo, salieron e
hicieron lo mismo con las caballerizas y con el cobertizo, se cruzaron los
obreros con los dueños se saludaron, se marcharon.
Aprovechando que no tenían nada que hacer, se
fueron al bosque a ver la famosa sierra que les había recomendado el agente
inmobiliario que viesen y que estaba al
lado de su futura casa. Decidieron ir andando poco a poco hasta donde llegasen.
Empezaron a andar por un camino que no había
muchos árboles por temor a perderse, lo bueno y lo malo es que no había muchas
piedras y eso haría que se pudieran perder con facilidad. Miraron a ver si
podían coger alguna referencia; se dieron cuenta que la mejor referencia, era
precisamente donde hubiera un camino que no había muchas piedras y tampoco
muchos árboles, además las ramas eran muy finas y tampoco había arbustos.
Entonces decididos, con ese pensamiento, cogieron el camino de la izquierda
aprovechando la ventaja de que casi no había árboles. No estaban igual de
verdes que los otros y que tampoco había muchas piedrecitas ni arbustos.
Empezaron a meterse por los árboles que no eran muy profundos, mirando siempre
detrás para acordarse por donde iban y no perderse, iban andando con precaución, para no perderse
y para no torcerse ningún tobillo, iban con mucho cuidado, mirando delante
detrás y abajo. Después de media hora andando, llegaron hasta el claro,
enseguida vieron las montañas, enseguida empezaron a andar todo recto, muy
despacio para ver todo el paisaje, andaban se paraban, así durante media hora
hasta que llegaron a la cascada.
continuará........
sábado, 16 de marzo de 2013
La gran depresión (VII)
- Desde luego, está muy bien fortificado. Las
puertas, son bonitas, pero muy sencillas para mi gusto.
- Pues a mí me parece perfectas.- A ti casi
siempre te parece todo lo más sencillo perfecto.- Respondió Sara, cogiéndole de
la mano, cariñosamente.
Nada mas entrar, miran a la terraza, dándose
cuenta, que por dentro, las ventanas, estaban medio derruidas, por lo tanto se
quedaron sin poder subir por las escaleras, porque, pasaba igual que las
ventanas.
Decidieron, porque no podían mirar mucho, dar un
paseo por los alrededores. Salieron a dar un paseo, iban a adentrarse en el
bosque, cuando un cazador, les preguntó si eran los nuevos propietarios de la
antigua mansión llamada “ La Gran Depresión o Gran Tristeza “. Ellos le
respondieron que sí, preguntaron el por que de esa pregunta, si era para darles
la bienvenida, les daba las gracias, pero si había pasado algún acontecimiento
que debieran saber, que por favor, se lo contara. El cazador salió medio
corriendo y asustado. De repente vieron una extraña piedra. Se extrañaron tanto
que decidieron marcharse, dando un paseo por un convento que estaba de paso,
para acercarse, tenía que abrirse paso apartando las ramas y hojas de los
árboles.
Este convento lo que tenía de especial era, que
albergaba una joven hermosa de Mexico, que aparecía por las noches. Esta era la
historia.
En la época (1862- 1867) de la intervención
francesa. Una joven se enamoró de un
militar francés sus padres no les gustó esa relación y la metieron en un
convento.
Esta joven hermosa, de pelo azabache y ojos
almendrados, conoció a este muchacho porque le curó unas heridas durante una
pelea callejera y lo ocultó para salvarle la vida. Hay dos versiones. Dicen que él se fue a su país antes que
lo fusilasen, pero le prometió a ella regresar y no lo hizo, otra dicen que
como él se fue y ella quedó embarazada incapaz de soportar la vergüenza,
desesperada por la ausencia de su amor subió a la torre del campanario y se
tiró al vacio. Todos coinciden que las noches en lo alto de la torre se ve a la
monja que aún espera a su amado.
Ella piensa
Cuando la tristeza acompaña a la soledad
No sabes que hacer, si reír o llorar, si acoges el
llanto
Se rompe el corazón en dos, si eliges el reír,
sientes menos
La soledad, porque tu espíritu alberga esperanzas,
A veces si escoges mitad y mitad, no se sabe nunca
Que va a salir.
A las doce,
terminaron de dar su paseo, porque el pueblo no era muy grande, optaron
por darse un baño, cerca de un río que habían observado cerca del hotel. Cuando
iban descendiendo por el camino más
llano, se encontraron, con un señor, que paseaba, y les hizo la misma pregunta,
pero esta vez, se desnudaron, metiéndose en el agua, que todavía se encontraba
fría, porque el sol no calentaba mucho.
Al cabo de dos horas, salieron; cuando estuvieron
secos, comieron, subieron de nuevo al castillo, pero esta vez, encontraron en
los alrededores un libro para niños titulado Los Tesoros de Gizah. Lo
recogieron del suelo.
Cuando anocheció, regresaron en el coche, que no
arrancaba, así que lo intentaron varias veces, pero no lo lograron arrancarlo,
aunque se veía poco, por la falta de luz, optaron, por ir andando hasta el
pueblo.
Cenaron, se acostaron temprano, porque no había
nada que hacer, pero Sara, que le gustaba las novelas de aventuras, aun
sabiendo, que no estaba bien el leer algo ajeno, abrió la tapa, para empezar a
leer. Pero, Diego, se puso hablar, de lo acontecido el día, así estuvieron hablando
del día y de otros temas, hasta que se durmieron.
A la mañana siguiente, nada más entrar al
restaurante, preguntó a la camarera, si sabía de algún niño, que tuviera un
libro, que se llamara “ Los Tesoros de Gizah”, porque se lo habían encontrado
en las inmediaciones del castillo. Les daba pena quedárselo, porque estaba
prácticamente nuevo. La camarera, le respondió que conocía a una vecina que
tenía un hijo de diez años, que tenía un libro con ese titulo, nada más
terminar de desayunar, subieron a su habitación, cogieron el libro, buscaron a
la camarera, entregándoselo en la mano.
Anduvieron, por el camino de gravilla, hasta que
un hombre con un coche, les gritó que estaban locos, que por poco les
atropella.
Cuando llegaron, arrancaron el coche, se fueron a
su futura casa, para ver como continuaba las obras, porque mientras paseaban
les dieron instrucciones a los obreros para que continuaran con las obras.
Dejaron el coche, cerca de valla, entraron, todos estaban trabajando en
lo que se les había dicho. A la hora de la comida, pararon, le dijo al jefe de
obra que les enseñase la casa para ver como iban las cosas, dieron una vuelta,
quedaron satisfechos, se retiraron para dar un paseo por los alrededores de la
casa. Cuando se iban a ir miraron en el agujero que habían hecho y vieron la
muñeca del día anterior con gusanos blancos, en el pelo hormigas y en las manos
cucarachas. En cuanto pasó el maquinista de la máquina excavadora le dio orden
de que sacase eso tan repugnante y lo tirara en un cubo de la basura; así lo
hizo de inmediato.
Entraron y encontraron un libro de poesía que se
titulaba ¿Qué es el amor? No se veía el título porque estaba destrozado. Lo
dejaron en el mismo sitio en el que se lo habían encontrado. Salieron de la
biblioteca y se dirigieron a los subterráneos del palacio por unas escaleras
interiores que se encontraron en la cocina, había un sistema canalizado bajo
tierra que parecía incluso más grande que la parte visible. Tenía incluso una sala de torturas, pensaron que era algo
repugnante tener eso en su casa, mandarían que lo quitasen, si al día siguiente
permanecía, siguieron andando y vieron
una enorme bodega llena de barriles. Cuando todas las obras hubieran finalizado
probaría los vinos; fueron pasando tranquilamente como dueños de todo. Salieron
por otra escalera y se dirigieron a las mazmorras. Allí estaba sucio y oxidado.
Se alejaron y volvieron a subir por las mismas escaleras.
Las escaleras que hacía un momento estaban en
perfectas condiciones, ahora estaban deterioradas. No sabían que hacer si subir
como pudiesen o quedarse allí. Decidieron subir como pudiesen. Cuando pusieron
el pie derecho en el peldaño más bajo de la escalera, la escalera de repente
parecía nueva. Subieron rápidamente, pero sin saber como, un soldado, cerró la
puerta, no permitiéndoles salir; al cabo de un rato, apareció otro soldado,
entonces, ellos aprovecharon para salir corriendo.
Salieron al exterior, dieron un paseo por el
terreno, aprovechando los rayos del sol, agradeciendo que vivieran en el siglo
XXI.
A las nueve, se fueron todos incluidos los dueños.
Cuando llegaron, la camarera, que les había atendido
por la mañana, les tendió el libro porque su vecina le mostró el libro de su
hijo. Entonces ella regresó con el libro en la mano. Estando sentados, la mujer
que tenía el hijo con el libro del mismo título, pidió perdón por molestar
cuando iban a comenzar a cenar, pero se lo tenía que agradecer, la única manera
que se le había ocurrido era el hacer una deliciosa tarta con zanahorias.
Después de darle las gracias se marchó la señora, pidieron para cenar
champiñones con carne a la brasa con queso roquefort fundido y patatas panaderas.
Continuará...........
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