domingo, 9 de noviembre de 2014

Me Había robado el corazón

El sol acariciaba melosamente con sus calurosos y finos rayos, la cálida tez, de una mujer sola que se encontraba tumbada en el frescor de la hierba recién regada. Un viajero se acercó a ella para preguntar como se podría dirigir a Santiago de Compostela; al admirar sus marronáceos y enormes ojos, sus delicados labios, optó por sentarse al lado de esta bella mujer, no sabía si quería entablar una conversación, pero al menos había levantado su mirada de su libro que atentamente parecía que absorbía cada letra y cada párrafo que contenía. La saludó, iba a preguntarla si le daría permiso para sentarse; ella leyó en su mirada su propuesta, por lo tanto, por lo tanto, accedió gustosa, ya que, ella, que era muy timida, no se habría adelantado.Se sentó a su lado, conversaron horas y horas hasta que anocheció.

A la tarde siguiente, cruzaron sus miradas, besándose como si fuera la última vez, le llevó por un sendero que atravesaba el parque para dirigirse a un precipicio que tenía muy buenas vistas; asomaban alrededor pájaros que cantaban alegremente, mientras, paseaban o se sentaban cuando estaban cansados; si observaba una flor se la colocaba en el pelo rubio que contrastaba con la flor.

Pasadas las dos semanas, le pidió que se casase con él, ella sin dudarlo, pues sentía que su corazón le pertenecía, le respondió que sí, porque le había robado el corazón. Entonces, él, abrió la caja, le introdujo el sencillo anillo, ya que, como no tenía pensado el estar de vacaciones, sino el hacer el camino de santiago para probarse a sí mismo. Esa misma tarde se casaron en una sencilla capilla, ellos dos solos, únicamente su amor como testigo, haciendo juego con el vestido sencillo que era muy suelto y que no iba arreglada para la ocasión.
Finalmente dieron la vuelta al mundo
 

sábado, 8 de noviembre de 2014

¡Que suerte tienes!

Eran las siete de la mañana, un aburrido día, es decir, como cualquier otro, me encontraba en el paro con una duración hoy exacta de seis meses; cualquiera que me oiga me dirá que es poco,  pero para para mí que soy  una persona que soy activa era mucho.

En realidad lo que tenía que comentar, era que sentado en una silla alta, en un bar un poco mugriento, leyendo el periódico, con algo parecido a un café; encontré dos ofertas de trabajo que me llamaron la atención.
La primera que se necesitaba a un escalador profesional para una demostración, para que la gente se diese cuenta de lo fácil y divertido que era.
Buscaban a un chico de veinte años, con experiencia de diez años, a jornada completa, para el mes de septiembre. El salario no lo indicaba.

El otro era de un guía que también tenía que saber escalar y montar a caballo, con diez años de experiencia para los meses de marzo, abril y mayo.

Llamé al primer número, me entrevistaron, aceptándome para incorporarme a principios de septiembre.

Cumplido el mes de septiembre, me volvieron a llamar porque fue un éxito, esta vez, me colocaron para siempre como monitor y para las salidas de escaladas en la sierra cuando hubiese.

Mis amigos al comentárselo, exclamaron, ¡que suerte tienes! Yo les respondí, no os quejéis, que vosotros mantenéis vuestro empleo

viernes, 7 de noviembre de 2014

Tecnología

Cuando comenzaron las máquinas estaban al servicio del ser humano, ahora en el siglo XXI, es el ser humano es el que está al servicio de la maquina.
¿Cuanto tiempo falta para que la maquina vuelva a estar al servicio del ser humano y no al reves?

Yo creo que falta poco, porque de todo se cansa uno, ya que lo que hace es que no fomenta la conversación con la gente cara a cara.

Vosotros ¿Qué opináis?

Brujas

Se decía que las brujas eran las mujeres que eran curanderas y que eran libres pensadoras, aunque también hay que reconocer que hacían brujería y rituales.

En los cuentos y películas, únicamente las distinguimos si tienen el gorro y el vestido de la bruja, además de que es mala. Si nos la presentan de manera moderna no la consideramos una bruja.

¿La magia negra ha existido alguna vez? ¿y las brujas?

Yo creo que han existido y siempre existirán porque todo el mundo les gusta  lo sobrenatural

jueves, 6 de noviembre de 2014

Envidia

¿Por qué la gente le gusta estropear lo que otras personas hacen?

Por envidia ¿o por aburrimiento?

Hay quien dice que la gente que es envidiosa y que es mala, le pasa factura
vosotros ¿que creéis?

París

Antes París, era el lugar de los bohemios y de la moda, ahora es el lugar del amor.

¿Qué es lo que tiene de mágico para que se le considere la ciudad del amor?

miércoles, 5 de noviembre de 2014

"Todo por mi novia"

En una romántica noche del catorce de febrero en París, en un fantástico y lujoso barco por el río Sena, un hombre joven, teñido, de complexión atlética impecablemente vestido, con pajarita y un pañuelo en el bolsillo de la chaqueta preparado para cenar, llamado Lázaro, se disponía a besar a su encantadora prometida Mercedes en un dulce y apasionado beso, que vestía un vestido blanco en forma de corazón que se ajustaba perfectamente en su escultural cuerpo, con guantes y un chal color crema que resaltaba con sus ojos azules y con su color rojizo recogido en un moño en la nuca, llevaba en el cuello un espectacular collar de diamantes(regalo de su prometido por su cumpleaños haciendo juego con unos pendientes largos en cascada).
Durante la cena le susurraba al oído bellas palabras de amor mientras miraban el río. Nada más desembarcar fueron a ver la torre Eifeel, admiraron las vistas y se besaron encima del puente; prosiguieron con la opera, a la salida montaron en globo, intercambiando besos, cuando finalizó el trayecto, pasearon por los Campos Eliseos siempre agarrados del brazo y estando atento por si tenía frío.
Se dirigieron a la habitación, sorprendiéndola con un ramo de rosas, una helada botella de champán y bombones.
Después de regreso a España, montaron en helicóptero; la preparó en su pequeño apartamento una cena romántica, porque, el dinero de la lotería se había terminado.
"Todo por mi novia", fue lo que respondió un día a su mejor amigo cuando se lo anunció.