domingo, 11 de enero de 2015

En las montañas pirenaicas

En una aldea de cabañas realizadas con adobe y paja, en tiempos de señores feudales, vivía una lavandera y su esposo que trabajaban en el castillo.
Un día, durante el trayecto del camino había el río, la lavandera, encontró un animal muerto, como pensaba que algún niño lo había matado a pedradas, pasó de largo.

Iba a ponerse a lavar en el río, cuando pensó que lo mejor que podía hacer primero, era ir al molino a preparar la harina para realizar pan en el horno aprovechando que era muy temprano. Se disponía a preparar la harina, cuando la noria, sacó a la superficie el cuerpo de una mujer asfixiada.  Horrorizada, salió corriendo a pedir ayuda. Fue corriendo hasta el castillo, pidió ayuda a los soldados que fueron a ayudarla, previamente les había dicho a sus compañeros que fueran a sus puestos.

Cuando llegaron, sacaron el cadáver, la cara  estaba destrozada, el molinero, reconociendo a su esposa lloró desconsoladamente. En ese momento, de las montañas pirenaicas, aparecieron una banda de ladrones, los soldados que eran más que ellos, los detuvieron y los llevaron  hasta el castillo, el rey ordenó que los encarcelaran, sin pan ni agua hasta que muriesen.

Desde entonces, la gente pudo respirar en paz y no hubo asaltos ni asesinatos

sábado, 10 de enero de 2015

Venta de cadáveres

-Estoy viendo como un señor acaba de disparar a una persona.
-¿Donde está?
-En Lavapies, en el portal 35 de la calle Amparo.
-Enseguida vamos.
Alrededor de cuarenta y cinco minutos llegó la policía,  le interrogan y responde que vive en ese portal y que un hombre que acababa de alquilar un piso llamado Burke, ha asesinado a una persona, les da la descripción , entonces comienza la investigación en la sección de personas desaparecidas; pero allí no encuentran a nada, sin embargo en el perfil de los sospechosos encuentran a Burke, que ese es su apodo, ya que le gustaba que le llamasen así por su ídolo, mataba de manera brutal para luego vender los cadáveres. Deciden que lo mejor es poner sobre aviso a todos los hospitales por si roban algún cadáver.

Esa misma noche "Burke", se disfraza de médico, entra en la habitación de un hombre de cincuenta años con obesidad que tiene cataratas. Le saca los ojos y le mutila los dedos; roba  el cadáver para luego venderlo. Uno de los enfermeros que ve al "doctor"  empujando una camilla, extrañado, le comenta al de seguridad que le ha aparecido ver a un doctor empujando una camilla con un hombre muerto.

El de seguridad que conoce a " Burke y Hare", le responde que ahora mismo va, cuando baja, ve, las manos y algunos de los dedos que había separado con una nota, "enviar a la policía".

Él decide quedarse con los ojos y con las manos, solo manda algún dedo, como le ha mandado su amigo. Cuando entra en la taquilla , uno de los compañeros le mira, pero como está muy lejos no dice nada.


Cuando termina su jornada laboral, coge unos guantes para no dejar huella y una caja, mete el dedo suelto y lo manda a la policía.

Una vez en casa, pone los ojos  y las manos en dos tarros diferentes en formol, etiquetándolo como regalo 2, colocéndolos en una vitrina acristalada.

Al cabo de dos semanas, uno de los enfermeros les dijo a la policía que había visto a un médico llevarse a un hombre bajo, muy delgado, y con una coleta muy larga. También les comentó que se lo había comentado al vigilante de seguridad. Fueron a buscarle a la zona de seguridad pero el guarda se había esfumado.

Regresaron a la comisaría, iban a buscar la dirección del guarda de seguridad, cuando uno de los compañeros de la centralita les avisó de que acababan de dar un aviso de que acababan de comprar un cadáver en la universidad de Misci.

Nada más dejar el coche en el parking de la universidad subieron al despacho del rector, le preguntaron si sabía algo acerca de la venta de un cadáver, al responder que sí que lo había autorizado, le arrestaron por cómplice.
Estando en el coche, les dieron un nuevo aviso, por lo tanto llevaron al rector a la comisaría dejándole a manos de sus compañeros; ellos se dirigieron hasta la calle donde les habían dado el aviso, el cadáver era el del guarda de seguridad que también había sido asesinado por el que ahora quería que le llamasen "Harver" en lugar de Burke que era poco original

El diablo vende un piso muy barato

-No me lo puedo creer, un piso que cuesta 127.000 euros en Serrano.
-Ese precio está mal, ¿tú te crees que un piso en esa zona, puede costar eso?
-A mi también me parece raro, además de los muebles tan espectaculares que hay, por ejemplo la cama con dosel que tiene la zona del cabecero en color rosa.

Al día siguiente Pablo telefoneó a la agencia inmobiliaria, Vitenchum, para saber si el precio era el correcto y que le dieran toda la información, la cita se la dieron, esa misma tarde a la siete.

A las siete de la tarde llegaron muy puntuales a la agencia.
Como el piso estaba bien situado, el piso estaba perfectamente y era bastante asequible; preguntaron porque no había sido vendido, él le respondió que a nadie le había gustado, extrañados, lo compraron igualmente.
Nada más dejar a los compradores el diablo, le felicitó y a cambio le permitió más tiempo de vida.

Al principio pasaron una buena noche, sin embargo, a la semana, Lucinda le dio la noticia de que estaba embarazada.
Al cabo de dos meses comenzó a sufrir pesadillas, al cuarto, el líquido amniótico era bastante bajo, en el quinto mes no pasó nada, al sexto mes, pusieron el piso en venta, pero el diablo retiraba el cartel. Al séptimo mes  pudo dormir bien, al octavo mes, regresaron las pesadillas.

Cuando llegó el noveno mes, Lucinda, sentía fuertes dolores, al llegar al hospital, le hicieron una cesárea, pero  el cordón umbilical le había asfixiado.

Por la noche, mientras dormía, el espíritu del niño se metió en el cuerpo de un enfermero y asestó varias puñaladas a la que fue su madre.

Después de lo sucedido Pablo, no queriendo vivir en el piso por lo que ocurrió quiso poner el piso en venta, pero retiró el cartel, como la otra vez el espíritu del niño, mató a su padre.

El diablo de nuevo puso el piso en venta, tras varios años de nuevo sin residentes, lo adquirieron un hombre joven, teniendo la mala suerte el diablo de que estuviera solo.

Como sabía que no podría permanecer con mucha fuerza en la tierra sino había  ningún alma, un día  engañó el diablo al agente inmobiliario que sabía que tenía una familia y piso pequeño; le ofreció el piso.

El agente inmobiliario se lo agradeció, no habiendo terminado de desembalar, cuando asesinó a todos,  pero ganó algo de fuerza porque tenía dos niños de un año.

El diablo buscó otro agente inmobiliario, pero como no había ninguno que hiciese rituales  o utilizase la guija desapareció de la faz de la tierra

viernes, 9 de enero de 2015

Una narcotraficante que se asesina

- Oye, no es esa...
-Mejor dicho, era, porque ese es su cadáver.
Al acercarse se dio cuenta de que le habían atropellado.
El policía más cercano, llamó a la Policía Nacional, los investigadores, después de acordonar la zona, vieron una colilla, un paquete de cigarrillos de Fortuna 24, una gorra azul, en el lateral derecho.

En la sala de autopsia, cortaron la ropa, se la llevaron a analizar, igual que un poco de pelo, las uñas ya que entremedias tenía restos de pelo.
También se dieron cuenta de que tenía múltiples moretones, entre ellos en los muslos.

Mientras que analizaban la ropa, fueron al gimnasio donde impartía clases de aerobic. Le respondieron que hacía una semana, le dieron una baja porque tenía problemas con el embarazo, además de con el instructor de pesas, porque no quería entender o no entendía como era posible que estuviese saliendo con un camarero. Preguntaron por el instructor pero le respondieron que lo sentía mucho pero que estaba de vacaciones, aprovecharon para preguntar por los demás compañeros, le respondieron que también con un hombre que vendía drogas, aunque no entendían ese cambio de actitud tan repentino, porque como buena deportista, cuidaba su imagen, su salud y estaba en contra de las drogas; hasta  hace apenas unas semanas,
justo cuando conoció al nuevo hombre con el que salía.

Se acercaron a hablar con sus padres, estos volvieron a contar lo mismo, la única novedad fue que cuando tenía quince años si consumía un poco de droga pero no engancharse de verdad,  porque los amigos que tenía eran deportistas.

Nada más llegar a la comisaría, les comentaron que el presunto asesino era una mujer de unos cuarenta años y pelirroja. Según comenzaban a revisar los perfiles se dieron cuenta de que la mujer que daba ese perfil era una narcotraficante y que también llevaba una red de prostitución, por suerte hacía pocos meses que su condena acababa de expirar; vivía cerca de donde residía el monitor de gimnasia.

Fueron a hablar con ella, uno de los vecinos les comentó que no se molestase en llamar, porque no se encontraba en casa. Al bajar al coche, observaron que el cuerpo, estaba tirado sin vida en el callejón donde tenían el coche.

Llamaron para que sacasen  el cuerpo a varios agentes de a pies; una vez fuera, pudieron constatar de que la mujer tenía varios cortes en las muñecas y en el cuello.

Cuando vino el forense, determinó que llevaba veinticuatro horas muerta. Entre las manos  tenía una pistola. Antes de llevársela la registraron, en el bolsillo derecho, tenía una carta admitiendo, haber asesinado a Marinela, por no haberla pagado y a otros muchos, por ello, como sabía que la policía y su otro "contrincante" la estaban buscando, decidió "quitarse de enmedio".

Una vez hubieron levantado el cuerpo, la nota la examinaron y la resolución fue clara, la nota fue escrita por ella.

El caso había concluido satisfactoriamente y rápidamente

lunes, 5 de enero de 2015

El pueblo de los ladrones

En un pueblo donde los ladrones solo salían de noche y con la luz de las estrellas, una carroza pasó por allí muy temprano; al no ver a gente le preguntó a una mujer que donde estaba todo el mundo, ella le respondió que se alejase lo más rápido de allí, porque este pueblo maldito se decía que una horrible bruja, había maldecido a todos los del pueblo, convirtiéndolos en ladrones. Únicamente  podrían salir de noche y con las estrellas; ella como buena pitonisa, predijo que esa noche habría estrellas, por ello, él al ser hombre, debería marcharse enseguida del pueblo.
Aunque no creía en esas cosas, mandó al cochero que se alejase rápidamente de allí. Ella continuó con su vasija para recoger agua de la fuente.

Por la tarde, pasó un pastor, teniendo la mala suerte de que se quedase dormido, mientras las ovejas pastaban.
Nada más abrir los ojos, vio el filo de la navaja en el cuello; gritó pero nadie le socorrió, sus ovejas habían sido robadas; además el queso y la bota de vino. Para mayor seguridad le asesinaron a sangre fría, dejando el cuerpo inerte debajo de la sombra del árbol.

Por la mañana, el cuerpo había desaparecido inclusivamente los ladrones.
Esa misma noche, como llovía tanto, ningún ser humano estaba en la superficie.

A las dos semanas, hubo un fuerte vendaval, evitando que una mujer no pudiera lavar la ropa en la fuente.

A la tercera semana, haciendo una noche grandiosa noche estrellada y calurosa, una pareja, estuvo paseando, a él iban a robar, pero uno de los ladrones, se enamoró de la mujer. El novio al no saber que hacer, miró al otro lado al darse cuenta de los arrumacos que se hacían y de las carantoñas que se profesaban. Ese amor puro, produjo, que todo lo que había en el pueblo, volviese a la normalidad.

El hombre que había acompañado a la joven desapareció.

Ella, por el contrario se casó con el mercader que se había convertido.
Gracias a ello el pueblo comenzó a ser próspero y todo el mundo pudo vivir en paz, de día y de noche, paseando tranquilamente y pudiendo admirar las maravillosas estrellas, tumbados en el campo.

sábado, 3 de enero de 2015

Herodoto ¡héroe!

En una playa griega Herodoto de Halicarnaso, estaba sentado en la arena de la playa, mientras escribía uno de sus libros que se centraba en las Guerras Médicas, el episodio bélico que en la primera parte del siglo V a.c. se enfrentaron los persas y los griegos.
Como hacía mucho calor, ordenó a su criado que le trajese un cuenco con agua, de su ánfora preferida que tenía los guerreros luchando cuerpo a cuerpo. Según se acercaba con lo mandado, observó que un trirreme chocaba con una de las rocas, el criado que no sabía nadar, alertó a su amo, pero él tampoco sabía;  se dirigió a su casa para pedir ayuda a los soldados. Cuando se acercaron, tuvieron la suerte de que muchos pudieron salir ilesos.
Al día siguiente se sacrificaron varios toros a Poseidón. Después de la jornada de fiestas; Herodoto, cansado, se retiró a su casa. Poseidón, se apreció en sus sueños, ofreciéndole vivir con él, con su forma humana. Él aceptó tal honor; terminado sus nueve libros sobre las guerras médicas, con su lenguaje sencillo y expresiones coloquiales y diálogos.
Cuando terminó su obra, visitó a Poseidón con el carro tirado por delfines y cuando le apetecía estar en Grecia, continuaba escribiendo la historia de su país. Hasta que falleció en el 420 a.c

jueves, 1 de enero de 2015

Nadie se libra

-Le digo que es verdad
-¿Como sé que no te has quedado con la pasta?
-No tengo el dinero- dijo con un labio partido, el ojo morado y chorreándole la nariz de sangre.

Aunque no estaba nada convencido decidió dejar el interrogatorio  y dejarle descansar, eso si, atado a la silla, más adelante, le quitaría el cinturón, de momento pasaría a la otra habitación para ver que tal le iba a su hombre con el interrogatorio.

- ¿Donde está el dinero?
-No sé de que me hablas. Te lo juro.
El jefe se dio cuenta de que había que avanzar más; regresó a la habitación, le retiró el cinturón pegándole con él hasta arrancarle un ojo.
- Me vas a decir ahora donde está el dinero.
- Lo único que te puedo relatar, es que, una mujer joven de unos cincuenta años, va a llevar el dinero al embarcadero, se llama creo Mandragora. Llevará un perfume de vainilla, también observarás que tiene en el labio superior un pequeño lunar.
- Si me mientes os mato, vendrás conmigo. Le amenazó soltándole.

Le puso la bolsa en el rostro y le hizo caminar hasta la furgoneta.
Cuando llegaron al embarcadero le retiraron  la bolsa. Una vez identificó a la mujer con el dinero y al narcotraficante que le robó la coca, mandó que asesinaran a todos.

Tiraron el cuerpo al agua pensando que estaba sin vida. Un barco de pescadores que intentaba atracar, observó el cuerpo, entonces le agarró con un pincho para subirle al barco. Según se acercaron al puerto llamaron para que trajeran una ambulancia.

Después de varios días en la Uvi, le subieron a planta.
El "jefe del narcotráfico" tal y como le apodaban, al enterarse, se disfrazó de médico, entró en la habitación matándole de un solo disparo con una pistola con silenciador.

A sus hombres por ineptos, también los mató, porque se enteró de que iban a hablar