Habían terminado las conquistas del Imperio romano; recién conquistada las Galias, esclavizados los galos; Cesar iba paseando montado en su caballo, cuando una joven y bella gala que llamaron Claudia; quedó prendado de su deslumbrantes ojos color azul y su hermosos cabellos color oro; aunque estaban ajadas las manos por los duros trabajos que llevaba realizados. Hizo llamarla de inmediato, enseguida pasó a ser su favorita. Después de consultar con los dioses para ver si era favorable. Julio, hizo que la prepararan para ser su mujer.
Debido a este hecho,estalló una guerra civil, porque rompió su compromiso matrimonial con la dinastía Claudia; venció Cesar, los cabecillas, se les cortó la cabeza, fueron crucificados o bien devoradas por las fieras en el circo romano.
El día de la boda, hubo un atentado fallido, muriendo los criados en lugar de uno de los recién casados.
Se festejó con un mes de fiesta, en los cuales, se celebró combate de gladiadores, hombre con fiera, carrera de cuadrigas. Para los invitados, realizaron un suntuoso banquete con todas las exquisiteces que pudieron; trayendo de sus conquistas todo tipo de platos y frutas.
Cuando se retiró el último invitado, en la alcoba Claudia, no pudo tener relaciones íntimas con su marido porque le recordaba las recientes violaciones sufridas en la guerra.
Pasó un año hasta que sus pesadillas terminaron. Enseguida se quedó encinta, dándole un hijo varón, para celebrarlo se festejó dando una semana de fiesta interrumpida.
En su segundo embarazo, se complicó al dar a luz a su nuevo retoño, muriendo en el acto. Se decretó luto durante un mes, todo el pueblo lloró a su amada Claudia.
viernes, 13 de febrero de 2015
jueves, 12 de febrero de 2015
Cambio de planes (II)
Cogieron un taxi, los llevaron al hotel Prado; después de registrarse, salieron a la calle, visitaron museos, miraron tiendas.
Al día siguiente muy temprano cogieron el tren para Asturias.
-¿Te ha gustado?
-Es muy bonito, nunca había estado, pero lo mejor es que lo he hecho contigo.
El trayecto se hizo muy corto, porque estuvieron charlando hasta que finalizó el viaje, cogieron el autobús para no tener que llamar a un taxi. Les aproximó al internado; cuando llegaron, él como dueño que era; se fue para ver que tal iba todo. Mandó a la encargada que llevaba la zona de las mujeres que acompañase a la recién llegada.
-¿Te importa que te diga una cosa?.
-No cual.
- Eres clavada a la hermana pequeña de la hermana que recientemente se ha casada.
Continuaron andando hasta que llegaron a la zona de las profesoras. Entraron en la sala de profesoras para que le conociesen, le entregó las llaves de la habitación, de toda la zona de los profesores y de la salida. Una vez instalada estuvo charlando con sus compañeros hasta que subió, ella se enteró de que, aunque se parecía mucho a su hermana era el tipo de mujer que le gusta.
Una vez que terminó todo lo que tenía pendiente, subió a su habitación, después de llamar a la puerta y que la ropa estaba colgada y las fotografías, se fueron.
Tomaron un taxi, como no habían comido, la llevó a un restaurante, comenzaron una charla muy interesante, le dijo que era igual que su hermana y que le gustaba mucho, porque era su mujer ideal. Sabía que se acababan de conocer, pero ya sabía que sus corazones estaban unidos para siempre. Sin darse cuenta la besó.
Pasados dos años se casaron y los dos vivieron felices para siempre
Al día siguiente muy temprano cogieron el tren para Asturias.
-¿Te ha gustado?
-Es muy bonito, nunca había estado, pero lo mejor es que lo he hecho contigo.
El trayecto se hizo muy corto, porque estuvieron charlando hasta que finalizó el viaje, cogieron el autobús para no tener que llamar a un taxi. Les aproximó al internado; cuando llegaron, él como dueño que era; se fue para ver que tal iba todo. Mandó a la encargada que llevaba la zona de las mujeres que acompañase a la recién llegada.
-¿Te importa que te diga una cosa?.
-No cual.
- Eres clavada a la hermana pequeña de la hermana que recientemente se ha casada.
Continuaron andando hasta que llegaron a la zona de las profesoras. Entraron en la sala de profesoras para que le conociesen, le entregó las llaves de la habitación, de toda la zona de los profesores y de la salida. Una vez instalada estuvo charlando con sus compañeros hasta que subió, ella se enteró de que, aunque se parecía mucho a su hermana era el tipo de mujer que le gusta.
Una vez que terminó todo lo que tenía pendiente, subió a su habitación, después de llamar a la puerta y que la ropa estaba colgada y las fotografías, se fueron.
Tomaron un taxi, como no habían comido, la llevó a un restaurante, comenzaron una charla muy interesante, le dijo que era igual que su hermana y que le gustaba mucho, porque era su mujer ideal. Sabía que se acababan de conocer, pero ya sabía que sus corazones estaban unidos para siempre. Sin darse cuenta la besó.
Pasados dos años se casaron y los dos vivieron felices para siempre
miércoles, 11 de febrero de 2015
El Cambio de los acontecimientos (I)
Marionet, que así se llama nuestra mujer; era una mujer delgada y con una mirada bastante melancólica. Sentada encima de sus maletas con los codos apoyados encima de sus rodillas, por miedo a que se lo robase, debido a que le acababan de despedir. Al menos le habían entregado la última paga, pudiendo pedir un taxi; aunque tuvo que esperar empapada a que se acercase uno; también le dio para un bocadillo grande y un billete de tren.
Ahora ahí estaba sentada, poniendo rumbo a una nueva ciudad, donde con suerte podría conseguir un empleo como profesora de canto y baile. Llevaba una hora y el tren no acababa de decidirse a pasar; al rato, un hombre con buena apariencia, de unos cuarenta años con un traje y un abrigo, se puso a leer el periódico a su lado.
Al fin llegó el tren; habían transcurrido dos infernales horas, sin saber muy bien que hacer con la lluvia al principio como una única compañía.
Al subir al tren el hombre que se llamaba Johny, al verla, le invitó a sentarse en la mesa del restaurante.
- Hola me llamo Johny- se presentó antes de que el camarero pasara.
-Me llamo Marionet.
-Perdona mi indiscreción, ¿que hacías sola en la estación, un día como hoy?
-Me despidieron, ahora voy a Madrid a buscar trabajo.
-¿De que trabajabas?
-Soy profesora de canto y baile.
-Si quieres, puedes venir conmigo Asturias, te contrato como profesora de canto y baile.
-Acepto encantada, igualmente tengo que bajar y comprar otro billete porque este no me servirá.
-Cuando lleguemos, nos bajaremos, te enseñaré Madrid, si no hay billetes para hoy.
Así lo hicieron, estuvieron charlando, hasta que vislumbraron el cartel de la parada de Madrid, se bajaron y se dirigieron hacia las taquillas del tren para adquirir dos billetes para Asturias. Como no había billetes ni de clase turista, se dirigieron hacia la salida de la estación de Atocha.
Ahora ahí estaba sentada, poniendo rumbo a una nueva ciudad, donde con suerte podría conseguir un empleo como profesora de canto y baile. Llevaba una hora y el tren no acababa de decidirse a pasar; al rato, un hombre con buena apariencia, de unos cuarenta años con un traje y un abrigo, se puso a leer el periódico a su lado.
Al fin llegó el tren; habían transcurrido dos infernales horas, sin saber muy bien que hacer con la lluvia al principio como una única compañía.
Al subir al tren el hombre que se llamaba Johny, al verla, le invitó a sentarse en la mesa del restaurante.
- Hola me llamo Johny- se presentó antes de que el camarero pasara.
-Me llamo Marionet.
-Perdona mi indiscreción, ¿que hacías sola en la estación, un día como hoy?
-Me despidieron, ahora voy a Madrid a buscar trabajo.
-¿De que trabajabas?
-Soy profesora de canto y baile.
-Si quieres, puedes venir conmigo Asturias, te contrato como profesora de canto y baile.
-Acepto encantada, igualmente tengo que bajar y comprar otro billete porque este no me servirá.
-Cuando lleguemos, nos bajaremos, te enseñaré Madrid, si no hay billetes para hoy.
Así lo hicieron, estuvieron charlando, hasta que vislumbraron el cartel de la parada de Madrid, se bajaron y se dirigieron hacia las taquillas del tren para adquirir dos billetes para Asturias. Como no había billetes ni de clase turista, se dirigieron hacia la salida de la estación de Atocha.
Mi Primer amor
Hace dos días que fui a la antigua casa de mi bisabuela en Lagartera, mi madre Rosa, nada más aparcar el coche, se dirigió hacia la casa de su abuela; aún mantenía la llave de la casa. Aprovechando el despiste de mi madre, me acerqué a un sitio que arreglan zapatos y sacaban duplicados de las llaves, haciéndome una.
Decidí que para no aburrirme, ir a ver tiendas; mientras mi madre rememoraba su juventud. Como tenía sed, entré en una tienda a comprarme un refresco. Regresé al coche; mi madre, como cabría esperar me regañó, castigándome sin salir.
Al término de dos semanas me levantó el castigo. El sábado que no sabían que hacer, les comenté el ir a Lagartera, nadie quiso venir; por suerte Tommy, que así le llamo, le apetecía venir y tenía carnet, porque era mayor de edad, a diferencia que yo, que tengo diecisiete.
Cuando llegamos, los rayos de sol no tenían casi fuerza; nos dirigimos hacia el patio; aunque los arcos se notaban que estaban bastante abandonados igual que el pozo que le faltaba alguna piedra. Nos sentamos con cuidados de no clavarnos ninguna piedra ni ninguna mala hierba, aunque los dos llevábamos pantalones largos y camiseta de manga larga, porque sabíamos que por la noche refrescaría. Él me agarró de una mano, con la otra, me acariciaba el pelo, me dio un beso. Estuvimos charlando un buen rato; luego, fuimos a cenar, durante la cena charlamos y me dijo, que era su mujer ideal, morena con los ojos marrones y delgada, yo le contesté que también era mi hombre ideal, en ese momento supe que me gustaba más de lo que yo creía.
Cuando terminamos de cenar, me acompañó a la puerta de casa, dándome un beso de despedida haciéndome que me derritiese; nos despedimos, no se marchó hasta que entré en casa. ¿Qué hizo después?
Seguramente, se fue a dormir, pero eso más bien, habría que preguntárselo a él.
Decidí que para no aburrirme, ir a ver tiendas; mientras mi madre rememoraba su juventud. Como tenía sed, entré en una tienda a comprarme un refresco. Regresé al coche; mi madre, como cabría esperar me regañó, castigándome sin salir.
Al término de dos semanas me levantó el castigo. El sábado que no sabían que hacer, les comenté el ir a Lagartera, nadie quiso venir; por suerte Tommy, que así le llamo, le apetecía venir y tenía carnet, porque era mayor de edad, a diferencia que yo, que tengo diecisiete.
Cuando llegamos, los rayos de sol no tenían casi fuerza; nos dirigimos hacia el patio; aunque los arcos se notaban que estaban bastante abandonados igual que el pozo que le faltaba alguna piedra. Nos sentamos con cuidados de no clavarnos ninguna piedra ni ninguna mala hierba, aunque los dos llevábamos pantalones largos y camiseta de manga larga, porque sabíamos que por la noche refrescaría. Él me agarró de una mano, con la otra, me acariciaba el pelo, me dio un beso. Estuvimos charlando un buen rato; luego, fuimos a cenar, durante la cena charlamos y me dijo, que era su mujer ideal, morena con los ojos marrones y delgada, yo le contesté que también era mi hombre ideal, en ese momento supe que me gustaba más de lo que yo creía.
Cuando terminamos de cenar, me acompañó a la puerta de casa, dándome un beso de despedida haciéndome que me derritiese; nos despedimos, no se marchó hasta que entré en casa. ¿Qué hizo después?
Seguramente, se fue a dormir, pero eso más bien, habría que preguntárselo a él.
lunes, 9 de febrero de 2015
Los Enamorados
Había dos mujeres de veinticinco años recogiendo los enormes pimientos rojos, antes de que se lo robasen o bien lo picoteasen los pájaros, después las naranjas...
Cuando terminaron de recoger todo, un labrador se acercó a una de las jóvenes; la puso un cuchillo en el cuello, la tiró en el suelo; iba a violarla cuando un hombre se acercó, le metió una puñalada. Le dio las gracias llorando. Él se alejó dejando que las campesinas se fuesen a recoger agua en la fuente.
Al día siguiente, se acercó con unas margaritas que había recogido en el campo, mientras había estado dibujando; la campesina estaba en la fuente donde estaba a punto de recoger agua con el cántaro. Al verle, le dedicó una de sus mejores sonrisas; metió el cántaro debajo del chorro de agua. Mientras se llenaba estuvieron hablando.
A los dos días regresó con un pequeño pic-nic, se sentaron en las proximidades de un barranco que él había estado muchas veces al pintar. Sacó un folio y la retrató; pero no se lo quiso enseñar.
Durante una buena temporada, no regresó.La campesina pensó que no volvería a verlo, lloró noche y día porque le gustaba de verdad.
Al tercer, cuarto o quinto mes, le dijo abiertamente, que no podía vivir sin ella, lo había intentado porque meditándolo no podía ser; sin embargo, se dio cuenta del error cometido, y esperaba que le perdonase, aunque no se lo merecía; si lo hacía, le gustaría saber si se casaría con él. Le respondió que sí, entonces se casaron y fueron muy felices.
Cuando terminaron de recoger todo, un labrador se acercó a una de las jóvenes; la puso un cuchillo en el cuello, la tiró en el suelo; iba a violarla cuando un hombre se acercó, le metió una puñalada. Le dio las gracias llorando. Él se alejó dejando que las campesinas se fuesen a recoger agua en la fuente.
Al día siguiente, se acercó con unas margaritas que había recogido en el campo, mientras había estado dibujando; la campesina estaba en la fuente donde estaba a punto de recoger agua con el cántaro. Al verle, le dedicó una de sus mejores sonrisas; metió el cántaro debajo del chorro de agua. Mientras se llenaba estuvieron hablando.
A los dos días regresó con un pequeño pic-nic, se sentaron en las proximidades de un barranco que él había estado muchas veces al pintar. Sacó un folio y la retrató; pero no se lo quiso enseñar.
Durante una buena temporada, no regresó.La campesina pensó que no volvería a verlo, lloró noche y día porque le gustaba de verdad.
Al tercer, cuarto o quinto mes, le dijo abiertamente, que no podía vivir sin ella, lo había intentado porque meditándolo no podía ser; sin embargo, se dio cuenta del error cometido, y esperaba que le perdonase, aunque no se lo merecía; si lo hacía, le gustaría saber si se casaría con él. Le respondió que sí, entonces se casaron y fueron muy felices.
sábado, 7 de febrero de 2015
El Mejor San Valentin
Era media tarde; cuando en el jardín, próximo a la mesa perfectamente colocada; la fuente de los peces salía agua fresca, todavía los pájaros cantaban, alegres por la primavera.
Juan de hecho, estaba muy nervioso, porque quería que fuese todo perfecto, ese era el primer día de los enamorados que celebrarían y esperaba que muchos más. No sabía si pedírselo antes de cenar que se casase con él, paseando por el jardín, o bien después de la cena, con la luz de las estrellas. Decidió que lo mejor sería, sentarse bajo el foco de la luz de las estrellas y el de la luna, una vez que hubiesen cenado. Las dos cosas que faltaban, era que se vistiese y que el violinista viniese.
A las ocho llegó Leticia, (tan puntual como siempre). Mientras esperaba, a que se vistiese, porque cuando llegó no lo había hecho; llamaron al timbre. Nada más entrar, miró a ver si estaba Juan, como se dio cuenta de que estaban solos, le pidió que volviese con él, pero ella se negó rotundamente; de hecho, se acordaba perfectamente, porque lo dejaron, las dos veces, la primera, porque era una persona desorganizada, la segunda, porque estaba con otra; además ahora era muy feliz con su nuevo novio. Decepcionado, se quedó, porque al menos podría tocar para ella; aunque estuviese con otro.
Juan, al rato, bajó, como le esperaba, una hora después se sorprendió al verle.
A la media hora, vino el amigo de Juan, que aceptó a ser su camarero personal, cuando se enteró de que iba a pedirle la mano.
Después de cenar, dieron un paseo con el foco de la luna y de las estrellas; se sentaron en un banco próximo a la fuente y que estaba retirado de la mesa. Aún así, su antiguo amor, se acercó, tocó para ellos, como regalo de despedida.
-Leticia, ¿te gustaría celebrar más San Valentín como mi esposa?
-Claro, maridito mío.
Al oír aquello, se fue, porque ya había hecho unas horas extras, y lo conocimientos ya no podían dar un giro. Se fue cabizbajo, se montó en su coche, desapareciendo del mapa.
Juan de hecho, estaba muy nervioso, porque quería que fuese todo perfecto, ese era el primer día de los enamorados que celebrarían y esperaba que muchos más. No sabía si pedírselo antes de cenar que se casase con él, paseando por el jardín, o bien después de la cena, con la luz de las estrellas. Decidió que lo mejor sería, sentarse bajo el foco de la luz de las estrellas y el de la luna, una vez que hubiesen cenado. Las dos cosas que faltaban, era que se vistiese y que el violinista viniese.
A las ocho llegó Leticia, (tan puntual como siempre). Mientras esperaba, a que se vistiese, porque cuando llegó no lo había hecho; llamaron al timbre. Nada más entrar, miró a ver si estaba Juan, como se dio cuenta de que estaban solos, le pidió que volviese con él, pero ella se negó rotundamente; de hecho, se acordaba perfectamente, porque lo dejaron, las dos veces, la primera, porque era una persona desorganizada, la segunda, porque estaba con otra; además ahora era muy feliz con su nuevo novio. Decepcionado, se quedó, porque al menos podría tocar para ella; aunque estuviese con otro.
Juan, al rato, bajó, como le esperaba, una hora después se sorprendió al verle.
A la media hora, vino el amigo de Juan, que aceptó a ser su camarero personal, cuando se enteró de que iba a pedirle la mano.
Después de cenar, dieron un paseo con el foco de la luna y de las estrellas; se sentaron en un banco próximo a la fuente y que estaba retirado de la mesa. Aún así, su antiguo amor, se acercó, tocó para ellos, como regalo de despedida.
-Leticia, ¿te gustaría celebrar más San Valentín como mi esposa?
-Claro, maridito mío.
Al oír aquello, se fue, porque ya había hecho unas horas extras, y lo conocimientos ya no podían dar un giro. Se fue cabizbajo, se montó en su coche, desapareciendo del mapa.
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