sábado, 7 de marzo de 2015

Si vendes el gallo, tendrás un hijo

Un matrimonio campesino, le regalaron por su enlace matrimonial un gallo; lo habían intentado muchas veces pero su esposa, nuca se quedaba embarazada.
Un día, un granjero que estaba de paso le comentó que relataba una leyenda que si vendes un gallo, tienes un hijo, eso si no eres granjero. Aunque no creían en esas cosas, decidieron probar, le dio las gracias y una vez que hubo vendido todos los pimientos y lo demás se marchó.

En el siguiente mercado el campesino vendió el gallo aparte de su mercancía.
A los dos años se quedó embarazada, tuvieron un hijo y esta vez compraron dos gallinas y gallos, ampliando así el negocio y vendían los huevos.
Cuando el niño creció se fue de la ciudad; así ella vivió su vida en la ciudad, sus padres, permanecieron en el campo.
Así vivieron cada uno en el sitio que le gustaba felices para siempre

viernes, 6 de marzo de 2015

Loco por ser padre

Javier un hombre rubio con ojos marrones, de uno ochenta, como hombre rico y de éxito, lo tenía todo; es decir, había salido con mujeres atractivas y las que no lo eran, sus notas eran sobresalientes o como muy bajas notables, los negocios le marchaban excelentemente.
Hasta ahora, nunca quería hablar de niños y menos de paternidad. Su última novia le habló de tener un hijo, lo rumió y aceptó pero ella no llegó a buen término y rompió con él porque le recordaba su embarazo.

Cuando superó ambas cosas comenzó a salir con mujeres y acostándose con ellas. Poco a poco, surgió el anhelo de tener un hijo. Por lo tanto pensó en adoptar. Antes decidió comprar un muñeco que lloraba y tenías que cambiarles los pañales; se encaminó a la juguetería; allí conoció a una mujer muy atractiva; así que desechó la idea de comprar uno; la invitó a salir, se fue a vivir con él. Al no quedarse embarazada la mató.

Así pues, retomó la idea de comprarse un muñeco, conoció a otra, se quedó embarazada pero durante el embarazo abortó. Cuando superó el aborto la asesinó mientras dormía.

Decidió comprarse un perro y una perra, pero no se hacía a la idea. Los alimentaba bien y los quería mucho,  alimentó a los perros y a ellos.
Un día mientras los paseaba , conoció a una mujer de treinta años, tenía la misma edad y era muy atractiva.

Se fueron a vivir juntos; se quedó embarazada. A los nueve meses tuvieron un hijo; cuando empezó a hacerse la idea de ser padre, a los poco días  murió.
Como no quería rememorar la pérdida, la ahogó en la bañera.
Esta vez decidió adoptar a un niño. Cuando adoptó al niño, a los pocos días, conoció a una mujer, tuvieron un hijo y esta vez creció; teniendo otro niño y al año una niña.

Ahora viven los seis con una tranquilidad excepcional

jueves, 5 de marzo de 2015

Envidia

Un matrimonio granjero habían intentado tener hijos; pero su mujer nunca se quedaba; entonces optaron por adoptar.
A los cuatro años se quedó embarazada. A los pocos días de dar a luz , Santiago asesinó a su hermanito por celos, porque siempre le hacían más caso que a él.
Durante varios años, lloraron por la pérdida que no quisieron por tener hijos.
A los cuatro años tuvieron otro,  cuando el niño tenía un año, Santiago lo asesinó,  sus padres lo encontraron  en el cuarto de juegos. Extrañados lloraron su pérdida; sin embargo, esta vez, esperaron, a los nueve meses, pusieron una cuna un muñeco. Santiago, no hizo nada. Relajados, fueron a por otro. De nuevo a los dos años sucedió la misma desgracia.
Los padres cavilando la situación, le internaron en un psiquiátrico,  pudiendo tener hijos, sin ningún problema

miércoles, 4 de marzo de 2015

Mi hijo no me habla ¿Por qué

Un padre a sus cincuenta años, intenta recuperar a su hijo, para ello, le ha llamado varias veces, pero él no le devuelve las llamadas o le coge el teléfono.
Un día, en un rastrillo encuentra un cubo que tiene incrustaciones de oro y marfil; lo adquiere bastante caro; se lo lleva a casa; para darle una sorpresa, compra un ramo de rosas para su esposa.
Cual es su sorpresa, cuando va a llenar el cubo para introducirlas cuando el cubo, le pregunta que si quiere puede volver atrás, cuando su hijo era pequeño. Decidido a saber que fue lo que ocurrió, retrocede en el tiempo cuando su hijo tenía ocho años. Se dio cuenta de que había sido muy duro con él. Como no sabía lo que pasaría si podría arreglar su relación con su hijo de adulto; decidió que lo mejor sería tenerle a sus ocho años; apoyarle y ser cariñoso.
Así pues cuando crecieron tuvieron una relación muy estrecha y ésta vez no se arrepintió

martes, 3 de marzo de 2015

En una cabaña en el espeso bosque, rondaba unos lobos; para colmo, ella estaba sola, con su hijo recién nacido. Su esposo, un hombre fornido, estaba cortando leña junto a otros  leñadores y además estaría vendiendo leña.
El leñador levantó la vista del hacha, al ver que se acercaba una jauría de lobos y que iban derecho a su casa; fue corriendo con el hacha,  tuvo la suerte de que uno estaba desprevenido; le mató con un hachazo; cogió la escopeta que le gustaba que estuviese siempre cargada. Disparó y mató a todos los lobos.

Así salvó la vida de su familia; pudo utilizar la carne y la piel, pasando ese y otros muchos felices

lunes, 2 de marzo de 2015

No me quitéis a mi amigo

Había un jornalero que lo que más anhelaba era tener un hijo para poder darle todo el cariño que él desde su más tierna infancia nunca le habían dado.
El día que su esposa le comunicó la feliz noticia de que estaba embarazada, invitó a todo el mundo a una ronda de vino.
A los nueve meses, cuando la mujer del jornalero dio a luz a un niño robusto, el granjero le regaló un ternero.
Al año, el niño se hizo mayor; al ver que iban a matar a su amigo, el padre se acordó del regalo que le hizo por su nacimiento y no lo mató.
Sin embargo, cuando el niño no estaba delante lo mató y su esposa, lo sirvió de cena. La madre se apiadó de él, comprándole un perro; así el niño no se quedó solo.
Así todos estuvieron tan contentos, los padres comieron el sabroso ternero y el niño tuvo un amigo

Manolo y Clarinda abuelos

Una noche de verano de 1920, con aire fresco que entraba por la puerta de la casa; Ricardo, que era el hijo pequeño de Manolo y Clarinda, les comunicó que iban a ser abuelos. Manolo, fue a la cocina a descorchar una botella de sidra, para celebrarlo ya que sería el primero.
A los nueve meses, Sara, dio a luz a una niña llamada Julia. Al mes de nacer, vendieron la casa y se mudaron a Madrid; consiguieron un local a buen precio y abrieron una joyería. A los pocos meses, fue tan fructífero que emplearon a más gente.
Cuando creció Julia, se hizo cargo del negocio, ampliándolo también a bolsos y zapateria; lo llevó también que amasó una fortuna.
Al año se casó y doblaron la fortuna; compraron un piso en la calle Fortuna y lo pusieron de alquiler.

A los dos años tuvieron una hija y al año un hijo. Les fue también el negocio que no necesitaron trabajar nunca. Porque, cada vez que pasaban de dueño; el negocio iba a mejor y se ampliaba.

Así pues, lo dejamos ya aquí, porque sería la historia de no terminar nunca