El día 2 de septiembre del 2014, fue mi despedida de soltera; me llevaron a un striptis con cena, como sabían que no me gustaba disfrazarme, decidí ponerme una falda vaquera y una camiseta corta con unas manoletinas.
El martes tuvimos que ir al registro a las nueve de la mañana porque no abrían por las tardes. Después fuimos a pedir presupuestos para el fotógrafo.
Hasta pasadas tres semanas no encontramos ninguno, rectifico uno, pero como ya había concertado el trabajo de maquillaje y peluquería tuvimos que seguir mirando; como expliqué antes, hasta la tercera semana.
Entremedias de el fotógrafo, maquillaje y peluquería, me olvidé de escribir que hojeábamos alianzas, porque no nos gustaba ninguna o eran demasiado sencillas o bien muy exageradas o muy caras. Hasta pasada la sexta semana no encontramos ninguna. En ésta se mezcla el oro blanco y oro amarillo. La mía llevaba una pequeña piedra y la suya no. Pedimos que pusieran la fecha en los anillos. Como no tenían mucho trabajo tardaron poco tiempo.
Seguimos mirando por internet cuando llegamos a casa, aunque de momento el restaurante que más nos gustaba era el salón Picris. Al cabo de dos o tres semanas encontramos el restaurante.
Hasta la séptima semana, la despedida de soltero de Pablo no se pudo celebrar porque unos no podían, así que hasta que se pusieron de acuerdo en la fecha; en la hora, en lo que iban a hacer, tardaron bastante según nos enteramos después. Decidieron que irían a ver como eran los espectáculos de los dracqueen; a él le disfrazaron de Pedro Picapiedra; estuvieron durante un rato viendo el espectáculo y luego se fueron de bares; otro espectáculo de estriptis y para terminar chocolate con churros, antes de irse a la cama.
El lunes encontramos el restaurante que tenía encanto en Navalcarnero, porque era como si estuviéramos en una casa grande de labranza, tenía una fuente y herramientas agrícolas, pero como no pudimos probarlo porque había que pedir cita y además para ver la vajillas y todo lo demás.
El martes llamamos al restaurante de Navalcarnero y nos dieron cita para dos semanas después.
El día de la cita nos sirvieron pequeñas cantidades de varios platos para poder probar; también distintos entremeses y tartas.
lunes, 20 de abril de 2015
domingo, 19 de abril de 2015
La boda de María y Pablo (VII)
El primer maquillaje me pareció muy exagerado y muy oscuro. Por lo tanto para dejar que la piel respirase quedamos en que a la semana siguiente quedaríamos el mismo día y a la misma hora.
A las doce en punto vino la peluquera, el recogido me pareció demasiado sencillo; así que también quedé a la semana siguiente para la siguiente prueba.
A las tres fui a comer con mi hermana, después fuimos a otras tiendas que había visto de pasada, cuando había estado buscando aparcamiento.
En la tienda Vicencia, nos encontramos con una colección amplia de vestidos de fiesta, bolsos y complementos.
Mi hermana, después de varias horas en la tienda, al final adquirió el más caro, pero también el más bonito; aprovechó a comprar el bolso y los zapatos.
En la acera de enfrente, mi hermana había visto o al menos le había parecido ver, una tienda de ropa de niños. Cruzamos a la acera de enfrente para cerciorarnos de que no se había confundido.
Al entrar vimos bastante modelos, le pregunté a la dependienta si apartaban género. Respondió que como máximo dos semanas, sino lo pondría en venta. Le dimos las tallas aproximadas de las niñas y el niño; aparte pedimos una talla más para cada niño por si acaso. Le di las gracias y nos fuimos. Llamé a las hermanas de mis amigas para que trajesen a sus hijas e hijo.
A la mañana siguiente, me comunicaron que habían comprado los vestidos y el traje. También me dijeron por teléfono que en la misma tienda habían comprado los zapatos.
Esa misma tarde tuve que acercarme para pagar los zapatos de las niñas y del niño y las diademas.
El sábado siguiente tuve la última prueba de maquillaje y peluquería porque quedé satisfecha con el resultado.
Mi hermana y mi madre, que no tenían pensado hacerse nada, al verme tan cambiada, pidieron cita para el día de la boda, pero antes que yo, para que pudiera dormir más.
Mi madre acompañó a mi padre a alquilar el frac, en un sitio que era bastante económico.
El día 1 de septiembre por la tarde lo alquilaron.
A las doce en punto vino la peluquera, el recogido me pareció demasiado sencillo; así que también quedé a la semana siguiente para la siguiente prueba.
A las tres fui a comer con mi hermana, después fuimos a otras tiendas que había visto de pasada, cuando había estado buscando aparcamiento.
En la tienda Vicencia, nos encontramos con una colección amplia de vestidos de fiesta, bolsos y complementos.
Mi hermana, después de varias horas en la tienda, al final adquirió el más caro, pero también el más bonito; aprovechó a comprar el bolso y los zapatos.
En la acera de enfrente, mi hermana había visto o al menos le había parecido ver, una tienda de ropa de niños. Cruzamos a la acera de enfrente para cerciorarnos de que no se había confundido.
Al entrar vimos bastante modelos, le pregunté a la dependienta si apartaban género. Respondió que como máximo dos semanas, sino lo pondría en venta. Le dimos las tallas aproximadas de las niñas y el niño; aparte pedimos una talla más para cada niño por si acaso. Le di las gracias y nos fuimos. Llamé a las hermanas de mis amigas para que trajesen a sus hijas e hijo.
A la mañana siguiente, me comunicaron que habían comprado los vestidos y el traje. También me dijeron por teléfono que en la misma tienda habían comprado los zapatos.
Esa misma tarde tuve que acercarme para pagar los zapatos de las niñas y del niño y las diademas.
El sábado siguiente tuve la última prueba de maquillaje y peluquería porque quedé satisfecha con el resultado.
Mi hermana y mi madre, que no tenían pensado hacerse nada, al verme tan cambiada, pidieron cita para el día de la boda, pero antes que yo, para que pudiera dormir más.
Mi madre acompañó a mi padre a alquilar el frac, en un sitio que era bastante económico.
El día 1 de septiembre por la tarde lo alquilaron.
sábado, 18 de abril de 2015
Se había desfogado
Eran las nueve y media cuando Luisa de cuarenta años, dependienta de una tintoreria, acababa de traerle el repartidor una pizza de cuatro quesos; cuando decidió darse una ducha; mientras, el gato Glotón, que hasta ahora nunca le había fallado, se la comió. Cuando salió, se encontró con que el gato se la había comido. Como tenía una semana muy mala; su pareja le había dejado, tenía mucho trabajo y hambre; metió el gato en el agua hasta ahogarle. Realizada la operación, arrojó el gato al cubo de la basura. Una vecina que lo había oído, llamó a la protectora de animales. Al presentarse la protectora, para ponerle una multa, ella le clavó un cuchillo en el estómago para soltar adrenalina. El compañero salió corriendo y llamó a la policía. Mientras venía la policía, ella subió los dos vídeos, obteniendo una gran audiencia. Cuando vino la policía, la arrestaron. En el juicio se declaró inocente porque no había matado a nadie; únicamente se había desfogado, porque había tenido una semana muy mala. El juez la internó en un psiquiátrico cuatro años y cinco en la cárcel.
viernes, 17 de abril de 2015
La boda de María y Pablo (VI)
-¿A que hora vas a ir?
-Creo que a las cuatro aprovechando la siesta de Pablo.
-Perfecto, así te recojo y si te apetece me acompañas a ver vestidos.
-No gracias, prefiero irme yo sola, por si no se duerme, así no me llevar el vestido y los zapatos.
-De acuerdo, si no vienes, avísame.
A las tres y media, como todos los días Pablo se tumbó en el sillón y se quedó dormido; enseguida me fui con mucho cuidado de no despertarle, cogí el vestido, los zapatos, las llaves y me fui.
Llegué a las cuatro como prometí a mi hermana, dejé el vestido colgado, los zapatos abajo del armario, di un beso de despedida de mi madre y a mi padre y nos fuimos; una vez que mi hermana ayudó a colocar a mi madre la estantería.
-María ¿has comprado los vestidos de los pajes?
- Con tantas cosas que tenemos que preparar, no me he dado cuenta.
-No te preocupes, aparte de mirar el vestido, también miraremos los trajes de los pajes.
Cuando aparcamos en el parking subterráneo del centro comercial, miramos el número de la plaza, subimos por el ascensor que nos dejaba dentro.
A la derecha encontramos una tienda de niños, estuvimos mirando distintos modelos, pero ninguno nos gustó; por lo tanto seguimos andando.
En la tienda de la derecha que había una joyería; solo encontramos el bolso y los zapatos y el tocado que pensaba ponerse en un recogido.
Después de dar vueltas mirando los escaparates, no vimos ningún vestido que le gustase, ni tampoco el de los pajes.
Mi hermana, después de aparcar el coche cerca de casa de nuestros padres, me preguntó si quedábamos mañana, le respondí que no, porque al día siguiente sobre todo por la mañana, no podía porque tenía la prueba de maquillaje y peluquería.
A la mañana siguiente temprano me levanté para desayunar, porque a las once tenía la prueba de maquillaje.
A las once y cinco llegó, preparó todo el material, me senté en la cocina, ya que a diferencia que la casa de mis padres no tenía tocador.
-Creo que a las cuatro aprovechando la siesta de Pablo.
-Perfecto, así te recojo y si te apetece me acompañas a ver vestidos.
-No gracias, prefiero irme yo sola, por si no se duerme, así no me llevar el vestido y los zapatos.
-De acuerdo, si no vienes, avísame.
A las tres y media, como todos los días Pablo se tumbó en el sillón y se quedó dormido; enseguida me fui con mucho cuidado de no despertarle, cogí el vestido, los zapatos, las llaves y me fui.
Llegué a las cuatro como prometí a mi hermana, dejé el vestido colgado, los zapatos abajo del armario, di un beso de despedida de mi madre y a mi padre y nos fuimos; una vez que mi hermana ayudó a colocar a mi madre la estantería.
-María ¿has comprado los vestidos de los pajes?
- Con tantas cosas que tenemos que preparar, no me he dado cuenta.
-No te preocupes, aparte de mirar el vestido, también miraremos los trajes de los pajes.
Cuando aparcamos en el parking subterráneo del centro comercial, miramos el número de la plaza, subimos por el ascensor que nos dejaba dentro.
A la derecha encontramos una tienda de niños, estuvimos mirando distintos modelos, pero ninguno nos gustó; por lo tanto seguimos andando.
En la tienda de la derecha que había una joyería; solo encontramos el bolso y los zapatos y el tocado que pensaba ponerse en un recogido.
Después de dar vueltas mirando los escaparates, no vimos ningún vestido que le gustase, ni tampoco el de los pajes.
Mi hermana, después de aparcar el coche cerca de casa de nuestros padres, me preguntó si quedábamos mañana, le respondí que no, porque al día siguiente sobre todo por la mañana, no podía porque tenía la prueba de maquillaje y peluquería.
A la mañana siguiente temprano me levanté para desayunar, porque a las once tenía la prueba de maquillaje.
A las once y cinco llegó, preparó todo el material, me senté en la cocina, ya que a diferencia que la casa de mis padres no tenía tocador.
jueves, 16 de abril de 2015
Nota
Para los que busquéis la quinta parte del relato de la Boda de María y Pablo, la acabo de publicar, siento mucho que se me haya olvidado poner la quinta parte
La Boda de María y Pablo
Pensé que podríamos ir a la tienda que había adquirido los vestidos de la dama de honor. Nos dirigimos al coche y fuimos allí.
Nada más entrar, la dependienta se acordó de mi y nos hizo descuento en el vestido; lo malo fue que tuvo que pagar un poco más por la cremallera que estaba mal y tenía que cambiar y arreglar los bajos. Esta vez, los zapatos si que los pudo comprar aquí, el bolso que quería también ya que hacía juego, de tal manera que parecía que la estaba esperando.
Saliendo por la puerta, sonó mi móvil, era de la tienda de novias, para que dar a la semana siguiente para la siguiente prueba.
A la mañana siguiente, me levanté y Pablo no estaba, me puso una nota en la mesa de la cocina para avisarme que estaría todo el día fuera.
Por la noche, llegamos a la vez a las nueve.
-Cariño, ¿dónde has estado todo el día que has madrugado?- Preguntó María.
-He acompañado a mi hermano a comprarse un traje, porque el que tiene se lo ha puesto mucho, y no quería repetir, pero no hemos tenido suerte. ¿Qué has hecho tú?
-Me he ido a comer con las chicas fuera.
-Mañana también me levantaré temprano, porque iré esta vez con mi padre a comprarse el traje.
-¿Por qué no vais los tres?
- Nos encontraremos los tres el viernes, sino ha encontrado nada.
A la semana siguiente, fui a probarme el vestido de novia por tercera vez, por suerte, ya lo tenía, pudiéndome llevar ese día. También los zapatos, el bolso fue un obsequio de la casa.
Nada más llegar a casa, colgué el vestido, coloqué los zapatos en un sitio que era bastante improbable que mirase Pablo hasta que pudiese llevarlo a casa de mis padres. Terminado de apartar los zapatos de la vista de Pablo para evitar tentaciones, llamé a casa de mi hermana.
-Estrella, ¿qué haces esta tarde?
- Iré a casa de mamá porque me ha pedido que le ayude, no sé si con algo de la boda, o no sé, pero el caso, es que voy.
-¡Qué casualidad! yo también iré para dejar el vestido y los zapatos, para que no vea los vea Pablo para que sea una sorpresa, porque como no sabía si mamá estaría hoy en casa, lo había colgado en mi armario; pero no me fío de Pablo.
Nada más entrar, la dependienta se acordó de mi y nos hizo descuento en el vestido; lo malo fue que tuvo que pagar un poco más por la cremallera que estaba mal y tenía que cambiar y arreglar los bajos. Esta vez, los zapatos si que los pudo comprar aquí, el bolso que quería también ya que hacía juego, de tal manera que parecía que la estaba esperando.
Saliendo por la puerta, sonó mi móvil, era de la tienda de novias, para que dar a la semana siguiente para la siguiente prueba.
A la mañana siguiente, me levanté y Pablo no estaba, me puso una nota en la mesa de la cocina para avisarme que estaría todo el día fuera.
Por la noche, llegamos a la vez a las nueve.
-Cariño, ¿dónde has estado todo el día que has madrugado?- Preguntó María.
-He acompañado a mi hermano a comprarse un traje, porque el que tiene se lo ha puesto mucho, y no quería repetir, pero no hemos tenido suerte. ¿Qué has hecho tú?
-Me he ido a comer con las chicas fuera.
-Mañana también me levantaré temprano, porque iré esta vez con mi padre a comprarse el traje.
-¿Por qué no vais los tres?
- Nos encontraremos los tres el viernes, sino ha encontrado nada.
A la semana siguiente, fui a probarme el vestido de novia por tercera vez, por suerte, ya lo tenía, pudiéndome llevar ese día. También los zapatos, el bolso fue un obsequio de la casa.
Nada más llegar a casa, colgué el vestido, coloqué los zapatos en un sitio que era bastante improbable que mirase Pablo hasta que pudiese llevarlo a casa de mis padres. Terminado de apartar los zapatos de la vista de Pablo para evitar tentaciones, llamé a casa de mi hermana.
-Estrella, ¿qué haces esta tarde?
- Iré a casa de mamá porque me ha pedido que le ayude, no sé si con algo de la boda, o no sé, pero el caso, es que voy.
-¡Qué casualidad! yo también iré para dejar el vestido y los zapatos, para que no vea los vea Pablo para que sea una sorpresa, porque como no sabía si mamá estaría hoy en casa, lo había colgado en mi armario; pero no me fío de Pablo.
La Boda de María y Pablo (IV)
El viernes por tarde a las cinco de la tarde, nos fuimos a ver tiendas, encontramos en varias, pero las tallas eran muy grandes para ella, en la última nos dijeron que la semana siguiente vendrían más tallas; si queríamos podíamos apartar el vestido. Le dimos las gracias y nos fuimos
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