Vivían un matrimonio, o mejor unos amigos, él un psiquiatra venido a menos; de cuarenta y cinco años; ahora drogadicto por la cocaína; ella, una chica de veinticuatro años que está rolliza.
Uno de los días Mateo, discutió con Sandra, porque había tirado las bolsas de cocaína; él cogió un cuchillo y se le colocó en el cuello; ella, sacó una sarten, le golpeó en la cabeza y salió corriendo; sin darse cuenta que una vecina tenía en la mano un cuchillo y que apuntaba directamente; se acercó corriendo y le atravesó con el cuchillo, desangrándose hasta que murió.
viernes, 1 de mayo de 2015
Obsesionado por los cádaveres
Hace cinco años, conocí a un hombre que lo que le gustaba era desenterrar muertos y llevárselos a su casa; los sentaba o los ponía en la entrada; hasta que un día un vecino, avisó a la policía y le encerraron en un psiquiátrico. Permaneció diez años.
Al principio se relacionaba con los demás y le gustaba cosas normales; conoció a una chica, estuvieron saliendo un año; sin embargo, ella rompió la relación, porque no estaba muy segura de continuar. Él comenzó a desenterrar de nuevo a los muertos; pero esta vez, le puso nombres. De nuevo un vecino llamó a la policía. Regresó al psiquiátrico; nada más llegar, asesinó a un celador; se escapó con él; continuó llamándole por su nombre de siempre Lucrecio, por su abuelo.
Se refugió con Lucrecio en una cueva, hasta que llegó el invierno y murió congelado.
Al principio se relacionaba con los demás y le gustaba cosas normales; conoció a una chica, estuvieron saliendo un año; sin embargo, ella rompió la relación, porque no estaba muy segura de continuar. Él comenzó a desenterrar de nuevo a los muertos; pero esta vez, le puso nombres. De nuevo un vecino llamó a la policía. Regresó al psiquiátrico; nada más llegar, asesinó a un celador; se escapó con él; continuó llamándole por su nombre de siempre Lucrecio, por su abuelo.
Se refugió con Lucrecio en una cueva, hasta que llegó el invierno y murió congelado.
miércoles, 29 de abril de 2015
Mi secreter
En mi antigua casa del pueblo, tenía un secreter que había adquirido en una tienda de antiguedades, ya que el otro que mi madre tenía se encontraba en su habitación, pero éste además, lo bueno que tenía era la facilidad de abrirlo; la puerta solo tenía que abrirlo de arriba abajo con el pequeño pomo que tenía, estaba hecho de madera maciza con incrustaciones de pájaros, hojas... tenía muchos compartimentos para poder colocar los folios, el tintero, las plumas; lo utilizaba de vez en cuando solo para ocasiones especiales, porque la tinta era muy cara.
Ese día de primavera para mí, era muy especial, mi abuelo trajo unos merengues en un plato llano, en la otra mano, me traía una horchata bien fresquita, estaba tan absorta leyendo la antigua carta que le habían escrito a mi madre, que sin darme cuenta, derramé toda la horchata encima de la carta, tenía tanto miedo de que mi madre me pillase que tampoco me di cuenta de que en la mano derecha continuaba con el merengue; total, que en lugar de limpiarlo, lo ensucié más aún. Cerré con llave el secreter con la esperanza de que mi madre no se diera cuenta; pero no tuve suerte, sino que mi madre vino muy enfadada y me regañó de tal manera que esas fueron las peores vacaciones de mi vida.
Ese día de primavera para mí, era muy especial, mi abuelo trajo unos merengues en un plato llano, en la otra mano, me traía una horchata bien fresquita, estaba tan absorta leyendo la antigua carta que le habían escrito a mi madre, que sin darme cuenta, derramé toda la horchata encima de la carta, tenía tanto miedo de que mi madre me pillase que tampoco me di cuenta de que en la mano derecha continuaba con el merengue; total, que en lugar de limpiarlo, lo ensucié más aún. Cerré con llave el secreter con la esperanza de que mi madre no se diera cuenta; pero no tuve suerte, sino que mi madre vino muy enfadada y me regañó de tal manera que esas fueron las peores vacaciones de mi vida.
martes, 28 de abril de 2015
La Boda de María y Pablo (XV)
Enseguida los matrimonios que tenían niños se despidieron de nosotros disculpándose por no quedarse más. Para finalizar la cena licores y café.
A las doce, abrimos el baile con un vals; la maquilladora se acercó para retocarme el maquillaje y el fotógrafo para sacar una instantánea. Como le prometí a mi padre bailé un vals con él. Luego mi suegro bailó conmigo , mi madre con mi marido y mi hermana con mi marido.
Luego pusimos música de baile para todos; para que la orquesta descansara durante una hora. Hubo gente que empezó a irse al coche a ponerse zapatos planos porque estaban cansadas de tacón.
Después de la hora estuvieron tocando distintos tipos de música hasta las seis de la mañana con barra libre. El resto de las mujeres que todavía no se habían cambiado lo hicieron a las tres de la mañana. Hubo gente que se marchó a la una; otra que se fue a las dos....
Las personas que se cambiaron al principio duraron hasta las cuatro de la mañana.
A las seis nos quedamos unos pocos, pensamos que ya que éramos unos pocos podíamos ira a desayunar. Preguntamos al camarero por una cafetería; nos respondió que si queríamos podía ir él a por churros. Le dimos las gracias y al rato le vi con una bandeja de churros y con chocolate.
Los pocos que quedamos fuimos: las últimos que se habían cambiado de zapatos y uno o dos que habían aguantado el tirón. Una vez terminado el desayuno, me puse de espaldas y tiré el ramo de flores; que hasta hacía poco me había acompañado.
-Lo he cogido, lo he cogido.- Gritó emocionada Violeta.
Al rato la gente se empezó a despedirse de nosotros, de mis padres y los de Pablo.
-Hasta luego- Dijo Alfredo que era el mejor amigo de Pablo dándole un fuerte apretón de manos
A las doce, abrimos el baile con un vals; la maquilladora se acercó para retocarme el maquillaje y el fotógrafo para sacar una instantánea. Como le prometí a mi padre bailé un vals con él. Luego mi suegro bailó conmigo , mi madre con mi marido y mi hermana con mi marido.
Luego pusimos música de baile para todos; para que la orquesta descansara durante una hora. Hubo gente que empezó a irse al coche a ponerse zapatos planos porque estaban cansadas de tacón.
Después de la hora estuvieron tocando distintos tipos de música hasta las seis de la mañana con barra libre. El resto de las mujeres que todavía no se habían cambiado lo hicieron a las tres de la mañana. Hubo gente que se marchó a la una; otra que se fue a las dos....
Las personas que se cambiaron al principio duraron hasta las cuatro de la mañana.
A las seis nos quedamos unos pocos, pensamos que ya que éramos unos pocos podíamos ira a desayunar. Preguntamos al camarero por una cafetería; nos respondió que si queríamos podía ir él a por churros. Le dimos las gracias y al rato le vi con una bandeja de churros y con chocolate.
Los pocos que quedamos fuimos: las últimos que se habían cambiado de zapatos y uno o dos que habían aguantado el tirón. Una vez terminado el desayuno, me puse de espaldas y tiré el ramo de flores; que hasta hacía poco me había acompañado.
-Lo he cogido, lo he cogido.- Gritó emocionada Violeta.
Al rato la gente se empezó a despedirse de nosotros, de mis padres y los de Pablo.
-Hasta luego- Dijo Alfredo que era el mejor amigo de Pablo dándole un fuerte apretón de manos
lunes, 27 de abril de 2015
La Boda de María y Pablo (XIV)
El primer plato consistió en una ensalada de marisco con langostinos a la plancha con rodajas de piña.
Antes de que pasasen al segundo plato la gente se levantó para fumar, tomar un poco el aire, bien hacerse una foto, bien cada uno por su cuenta o en grupo con las pelucas; con gorros o narices de payaso o bien todo; se hacía copia para todo el mundo.
El segundo fue carne con patatas panaderas, luego un sorbete de limón, después merluza. El postre consistió en pastelillos, con souflé de limón.
Los camareros se acercaron a la mesa; junto al fotógrafo y la maquilladora para colocar la tarta y uno de ellos trajo la espada.
Ella me retocó el maquillaje y las sombras que parecían iban perdiendo su color y la línea del ojo. Cuando ella se alejó, el camarero que llevaba la espada nos la entregó se alejó para poder movernos; antes de partir la tarta; el fotógrafo nos dijo que esperásemos a que se acercase para hacer una instantánea; luego partiéndola, otra dándole la espada a Pablo para que chupase; otra foto a mí cuando chupé.
Se fue a su asiento el fotógrafo, vinieron dos camareros uno para llevarse la tarta y otro para la espada; intentó aparentar naturalidad el camarero que llevaba la espada; me di cuenta de que no podía apartar la vista de lo limpia que que lo habíamos dejado.
Mientras esperábamos que regresasen con la tarta y los pasteles; nos entregaron como regalo del restaurante una tarjeta para pasar una noche en una habitación doble con desayuno.
El fotógrafo hacía instantáneas a los invitados. Cuando se percató de que traían los platos con las tartas se acercó de nuevo a la mesa. Le pidió que me diera un trozo de tarta y luego a mí.
Al rato trajeron la fuente de pasteles de todos los sabores y lo colocaron en medio de cada mesa; en diferentes alturas. Como siempre la gente pudo repetir. Para brindar se descorchó botellas de champán; antes de que nos lo bebiéramos hubo dos brindis uno de mi padre y otro de mi mejor amiga.
Luego empezaron a entregar los regalos de las mujeres que consistió en fulares con una mariquita y alfileres. Después tocó el detalle de los hombres que trató de una billetera. En cuanto a los niños se les dio una bolsa de caramelos.
Antes de que pasasen al segundo plato la gente se levantó para fumar, tomar un poco el aire, bien hacerse una foto, bien cada uno por su cuenta o en grupo con las pelucas; con gorros o narices de payaso o bien todo; se hacía copia para todo el mundo.
El segundo fue carne con patatas panaderas, luego un sorbete de limón, después merluza. El postre consistió en pastelillos, con souflé de limón.
Los camareros se acercaron a la mesa; junto al fotógrafo y la maquilladora para colocar la tarta y uno de ellos trajo la espada.
Ella me retocó el maquillaje y las sombras que parecían iban perdiendo su color y la línea del ojo. Cuando ella se alejó, el camarero que llevaba la espada nos la entregó se alejó para poder movernos; antes de partir la tarta; el fotógrafo nos dijo que esperásemos a que se acercase para hacer una instantánea; luego partiéndola, otra dándole la espada a Pablo para que chupase; otra foto a mí cuando chupé.
Se fue a su asiento el fotógrafo, vinieron dos camareros uno para llevarse la tarta y otro para la espada; intentó aparentar naturalidad el camarero que llevaba la espada; me di cuenta de que no podía apartar la vista de lo limpia que que lo habíamos dejado.
Mientras esperábamos que regresasen con la tarta y los pasteles; nos entregaron como regalo del restaurante una tarjeta para pasar una noche en una habitación doble con desayuno.
El fotógrafo hacía instantáneas a los invitados. Cuando se percató de que traían los platos con las tartas se acercó de nuevo a la mesa. Le pidió que me diera un trozo de tarta y luego a mí.
Al rato trajeron la fuente de pasteles de todos los sabores y lo colocaron en medio de cada mesa; en diferentes alturas. Como siempre la gente pudo repetir. Para brindar se descorchó botellas de champán; antes de que nos lo bebiéramos hubo dos brindis uno de mi padre y otro de mi mejor amiga.
Luego empezaron a entregar los regalos de las mujeres que consistió en fulares con una mariquita y alfileres. Después tocó el detalle de los hombres que trató de una billetera. En cuanto a los niños se les dio una bolsa de caramelos.
¿Es caro o es barato casarse?
Depende de donde uno vaya, si uno escoge lo más caro, entonces, se tendrá que apretarse el cinturón, pero en el caso de que una persona, ir a lo más barato no. Otros factores, es por ejemplo si una novia alquila su vestido o no y la tienda; por supuesto decir que los invitados también hay que verlo, porque más invitados más caro; así que si uno quiere tirar el dinero por la ventana, que no se queje si tiene que pedir una hipoteca para casarse, aparte la del piso.
Vosotros ¿qué pensáis?
Vosotros ¿qué pensáis?
domingo, 26 de abril de 2015
La Boda de María y Pablo (XIIII)
Nosotros nos quedamos para firmar en el libro y también los testigos; el fotógrafo nos hizo una foto en la firma. Una vez que todos firmamos, el oficiante se acercó a nosotros; dándonos la enhorabuena; también a mis padres y a los de él. Primero salieron nuestros padres y luego nosotros; la gente gritó ¡vivan los novios! ¡ tirándonos el arroz, lentejas y pétalos de rosas!
La gente se acercó a darnos la enhorabuena. El fotógrafo nos hizo una seña para irnos hacer el reportaje de fotos. Entre ellas en un puente que hay en una residencia con un pequeño jardín, un estanque y flores de colores; otras fueron en el restaurante en una pequeña fuente que tiene una vasija y otros sitios que no me acuerdo. También los invitados se hicieron las suyas y con nosotros.
Ellos estaban muy elegantes, los hombres como siempre vestían con corbata, pantalón de vestir, camisa blanca, salvo dos excepciones, uno que llevaba camisa roja y otro rosa. Ellas con vestidos por debajo de la rodilla; algunos largos y alguna con un pantalón de vestir. Los recogidos también eran muy elegantes, una que llevaba un semirrecogido con trenzas en forma de cascada con tirabuzones. El vestido que me encantó aparte el de mi hermana uno que hacía pliegues. Todas mis damas de honor parecían que se habían puesto de acuerdo para ir con una trenza de serpiente.
A las nueve los camareros vistiendo con pantalón de vestir; camisa blanca, chaleco negro liso y pajarita blanca; los zapatos de punta redonda con un tacón de cuatro centímetros. Sirvieron en el jardín al aire libre el coctel y las bebidas.
A las nueve y media, el maitre con traje de chaqueta gris marengo, indicó a los camareros que entrasen, porque era la hora de que los invitados entrasen. El maitre, ayudó a los invitados que no encontraban su mesa a que se sentasen.
Al rato, entramos nosotros, nos dieron una copa de champán. La banda tocó distintos tipos de música. Acto seguido comenzaron a servir los platos, para picar pusieron ensalada con anchoas y tomate cherry. Pusimos tres platos, aunque la gente podía repetir, todo lo que quisiese.
La gente se acercó a darnos la enhorabuena. El fotógrafo nos hizo una seña para irnos hacer el reportaje de fotos. Entre ellas en un puente que hay en una residencia con un pequeño jardín, un estanque y flores de colores; otras fueron en el restaurante en una pequeña fuente que tiene una vasija y otros sitios que no me acuerdo. También los invitados se hicieron las suyas y con nosotros.
Ellos estaban muy elegantes, los hombres como siempre vestían con corbata, pantalón de vestir, camisa blanca, salvo dos excepciones, uno que llevaba camisa roja y otro rosa. Ellas con vestidos por debajo de la rodilla; algunos largos y alguna con un pantalón de vestir. Los recogidos también eran muy elegantes, una que llevaba un semirrecogido con trenzas en forma de cascada con tirabuzones. El vestido que me encantó aparte el de mi hermana uno que hacía pliegues. Todas mis damas de honor parecían que se habían puesto de acuerdo para ir con una trenza de serpiente.
A las nueve los camareros vistiendo con pantalón de vestir; camisa blanca, chaleco negro liso y pajarita blanca; los zapatos de punta redonda con un tacón de cuatro centímetros. Sirvieron en el jardín al aire libre el coctel y las bebidas.
A las nueve y media, el maitre con traje de chaqueta gris marengo, indicó a los camareros que entrasen, porque era la hora de que los invitados entrasen. El maitre, ayudó a los invitados que no encontraban su mesa a que se sentasen.
Al rato, entramos nosotros, nos dieron una copa de champán. La banda tocó distintos tipos de música. Acto seguido comenzaron a servir los platos, para picar pusieron ensalada con anchoas y tomate cherry. Pusimos tres platos, aunque la gente podía repetir, todo lo que quisiese.
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