lunes, 14 de septiembre de 2015
¡Un pingüino en mi armario! (versión 2)
Lurdes, comía morcilla en el escritorio; intentó escribir una redacción sobre los pingüinos, pero al leerlo a su madre que comía salchichas, no le gustó. Así pues, decidió escribir un cuento titulado "¡Un pingüino en mi armario!" A la madre le gustó tanto tanto que decidió entregárselo a su profe. Ella y sus compañeros, mientras comían chuches, alabaron el cuento, poniéndole un diez, aunque no realizó el trabajo solicitado. Lo más importante de todo, es que Lurdes y sus compañeros, se animaron a escribir
domingo, 13 de septiembre de 2015
¡Un pingüino en mi armario! (versión 1 )
Lurdes, en el escritorio, intentó escribir una redacción sobre los pingüinos, pero al leerlo a su madre, no le gustó. Así pues, decidió escribir un cuento titulado "Un pingüino en mi armario". A la madre le gustó tanto que decidió entregárselo a su profe. Ella, también fue de la misma opinión que su madre, poniéndole un diez, aunque no realizó el trabajo solicitado. Lo más importante de todo, es que Lurdes, se animó a escribir, y también sus compañeros.
Los vigilantes (fin)
Esa noche transcurrió sin ningún sobresalto, así pues, pensaron que todo lo sucedido, era un fantasioso sueño y que alguna vez alguna de las noches de trabajo se habían quedado dormidos.
A la noche siguiente, uno de los marineros, les entregó parte del botín.
Al día siguiente, fueron a comprar y el dinero era real, así que, se despidieron para siempre. El sueño para algunos y para ellos fue real, porque al final eran los elegidos.
A la noche siguiente, uno de los marineros, les entregó parte del botín.
Al día siguiente, fueron a comprar y el dinero era real, así que, se despidieron para siempre. El sueño para algunos y para ellos fue real, porque al final eran los elegidos.
viernes, 11 de septiembre de 2015
Los vigilantes (II)
-Mande, hizar las velas y girar trescientos sesenta grados a estribor.
Enseguida desaparecieron y la luz se hizo más tenue, quedándose ellos solos. Entonces ellos salieron para realizar otra ronda sin que ocurriera nada.
A la noche siguiente, encontraron al contramaestre y a un marinero.
-Vosotros ¿que hacéis sin hacer nada? Aplicar brea por todo el barco. ¿Es que sois sordos? ¿no me habéis escuchado? moveros.
Los vigilantes le siguieron el juego realizando lo se les había encomendado. Al rato desaparecieron. Nada más desaparecer, apareció ante ellos una isla; una isla que tenía monedas de oro, rubíes, copas de oro... Sin embargo no podían cogerlo, ya que no eran los elegidos; tan pronto como apareció, desapareció.
Comenzaron a cavilar como podrían hacerse con el tesoro. Se dieron cuenta de que la mejor manera, sería robarle la carta de navegación; el problema es que no entendían de navegación; como era de suponer, no podían ir a un sitio para que les leyese la carta, porque no podrían explicar, en el caso de que lo llevasen a cabo, entrar sin miramientos en un psiquiátrico.
Tuvieron la suerte de que apareciese una mujer, debería ser una tabernera por la ropa, con un papel en el que ponía que el libro que contenía las notas de la carta de navegación, se encontraba en el camarote del capitán. Cuando desapareció no sucedió nada fuera de lo común.
Enseguida desaparecieron y la luz se hizo más tenue, quedándose ellos solos. Entonces ellos salieron para realizar otra ronda sin que ocurriera nada.
A la noche siguiente, encontraron al contramaestre y a un marinero.
-Vosotros ¿que hacéis sin hacer nada? Aplicar brea por todo el barco. ¿Es que sois sordos? ¿no me habéis escuchado? moveros.
Los vigilantes le siguieron el juego realizando lo se les había encomendado. Al rato desaparecieron. Nada más desaparecer, apareció ante ellos una isla; una isla que tenía monedas de oro, rubíes, copas de oro... Sin embargo no podían cogerlo, ya que no eran los elegidos; tan pronto como apareció, desapareció.
Comenzaron a cavilar como podrían hacerse con el tesoro. Se dieron cuenta de que la mejor manera, sería robarle la carta de navegación; el problema es que no entendían de navegación; como era de suponer, no podían ir a un sitio para que les leyese la carta, porque no podrían explicar, en el caso de que lo llevasen a cabo, entrar sin miramientos en un psiquiátrico.
Tuvieron la suerte de que apareciese una mujer, debería ser una tabernera por la ropa, con un papel en el que ponía que el libro que contenía las notas de la carta de navegación, se encontraba en el camarote del capitán. Cuando desapareció no sucedió nada fuera de lo común.
Los vigilantes (I)
En una noche de otoño, unos vigilantes de seguridad, escucharon en las inmediaciones de unas antiguas ruinas. "Venid, venid; no seáis tímidos, no os voy a comer."
Ellos continuaron sus rondas sin hacer caso omiso. Uno de ellos que tenía la nariz ancha y un poco torcida, con los ojos pequeños y las orejas grandes, encendió la linterna, pero pensándolo mejor, no se lo comentó a su compañero.
A la media hora, entraron en una caseta oscura, con una pequeña ventana con rejas, con una vela encendida que era la única luz, si, una luz débil.
Se iban a sentar para cenar algo, cuando apareció un hombre manco; por suerte fue la mano izquierda, estaba mirando un mapa, mientras comía unas cookies de chocolate. Al notar presencia de unos intrusos desapareció. Un poco contrariados, se sentaron a cenar; después de la cena, jugaron a las cartas.
Se dirigieron a controlar las cámaras de seguridad; allí únicamente estaba un perro blanco pequeño, royendo un gran hueso de jamón.
A las dos horas de sentar sentados de vigilancia, se levantaron a hacer una ronda. Durante la ronda se encontraron a un marinero que gritaba "barco a babor".
Continuaron hasta la caseta que ahora estaba iluminada.
-Contramaestre.
-Sí mi capitán.
Ellos continuaron sus rondas sin hacer caso omiso. Uno de ellos que tenía la nariz ancha y un poco torcida, con los ojos pequeños y las orejas grandes, encendió la linterna, pero pensándolo mejor, no se lo comentó a su compañero.
A la media hora, entraron en una caseta oscura, con una pequeña ventana con rejas, con una vela encendida que era la única luz, si, una luz débil.
Se iban a sentar para cenar algo, cuando apareció un hombre manco; por suerte fue la mano izquierda, estaba mirando un mapa, mientras comía unas cookies de chocolate. Al notar presencia de unos intrusos desapareció. Un poco contrariados, se sentaron a cenar; después de la cena, jugaron a las cartas.
Se dirigieron a controlar las cámaras de seguridad; allí únicamente estaba un perro blanco pequeño, royendo un gran hueso de jamón.
A las dos horas de sentar sentados de vigilancia, se levantaron a hacer una ronda. Durante la ronda se encontraron a un marinero que gritaba "barco a babor".
Continuaron hasta la caseta que ahora estaba iluminada.
-Contramaestre.
-Sí mi capitán.
jueves, 10 de septiembre de 2015
Las medium
La gente, debería estar más abierta a las medium o persona que ven espíritus, porque no siempre lo racional es lo cierto, ni tampoco pensar que porque una persona los vea esta loca. Hay ocasiones en que la gente se aprovecha de los más desvalidos para sacarle el dinero, pero no siempre es así.
Vosotros ¿que pensáis? ¿existen o no las verdaderas medium? o ¿han existido alguna vez?
Vosotros ¿que pensáis? ¿existen o no las verdaderas medium? o ¿han existido alguna vez?
¿Por qué los padres discuten tanto con los hijos?
¿ Por qué los padres discuten tanto con los hijos? Ahora, los padres, no se dan cuenta, de que los tiempos han cambiado que lo que antes era normal, ahora ya no lo es. Un ejemplo muy claro, es, que un padre tenga una pareja estable, o en el caso de un artista que tenga un trabajo estable.
Por ello, no siempre es bueno, lo que opine un padre o cualquier otra persona, porque para uno es bueno, no lo es para otro.
Vosotros que pensáis ¿es bueno hacer lo que opine los demás o no?
Por ello, no siempre es bueno, lo que opine un padre o cualquier otra persona, porque para uno es bueno, no lo es para otro.
Vosotros que pensáis ¿es bueno hacer lo que opine los demás o no?
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