-¿Su marido tenía algún enemigo?
-Varios, con su trabajo, no podía ser muy popular; añadiendo además que esperaba un ascenso y había varios compañeros que tenían más experiencia que él que llevaba menos años que trabajaba allí.
La policía, durante la investigación, supo que ella, mantenía una aventura con el jefe de su marido para que le ascendiesen , ya que para ella, no tenía suficiente dinero.
Continuará....
lunes, 21 de noviembre de 2016
viernes, 18 de noviembre de 2016
El Reloj del ayuntamiento (III)
El agente, le dio las gracias y dio el aviso. Buscaron donde había estado anteriormente, lo único que encontraron fue una simple botella, un dni y algo de dinero.
Contactaron con la comisaría de la ciudad más cercana, para que les ayudase en el caso. Una mujer con el pelo castaño claro y ancha de cintura, se disponía a poner una denuncia, cuando le dieron la trágica noticia, la mujer se derrumbó.
Continuará.....
Contactaron con la comisaría de la ciudad más cercana, para que les ayudase en el caso. Una mujer con el pelo castaño claro y ancha de cintura, se disponía a poner una denuncia, cuando le dieron la trágica noticia, la mujer se derrumbó.
Continuará.....
jueves, 17 de noviembre de 2016
El Reloj del ayuntamiento (II)
A la una, a la salida de la iglesia, un revuelo alrededor del quiosco donde las orquestas tocaban en las fiestas, propinó que un agente se acercase para averiguar cual era la situación. Al comprobar que había un hombre muerto, el agente ya iba a dar el aviso.
-Perdone agente, he visto antes a ese hombre.
-¿Dónde?
- Me llamó la atención en la puerta de la iglesia del convento, antes de ir a la iglesia
-Perdone agente, he visto antes a ese hombre.
-¿Dónde?
- Me llamó la atención en la puerta de la iglesia del convento, antes de ir a la iglesia
miércoles, 16 de noviembre de 2016
El Reloj del ayuntamiento (I)
El reloj del ayuntamiento del pueblo, marcó las doce, los vecinos, en la plaza del pueblo, se disponían a ir a la iglesia de la valla de ladrillo; ya que las monjas, habían cerrado las puertas de la iglesia.
Un hombre con una botella en la mano, miraba sin cesar a su alrededor; nervioso, como si alguien le estuviese vigilando; se le notaba perdido, como si no supiese a donde ir, pero a la vez quisiese ir a todos los sitios y a ninguno. Una niña, le llamó la atención el parche que llevaba y el pelo, con rastras de todos los colores. Se lo iba a decir a su madre, pero no la dejó.
Continuará....
Un hombre con una botella en la mano, miraba sin cesar a su alrededor; nervioso, como si alguien le estuviese vigilando; se le notaba perdido, como si no supiese a donde ir, pero a la vez quisiese ir a todos los sitios y a ninguno. Una niña, le llamó la atención el parche que llevaba y el pelo, con rastras de todos los colores. Se lo iba a decir a su madre, pero no la dejó.
Continuará....
martes, 15 de noviembre de 2016
Priscila
Priscila, llevaba varios días encerrada en la casa del pueblo; (la del balcón con flores moradas). Su marido, le había prometido, que pasarían dos semanas. Después, irían los tres a la playa.
A las dos semanas, Priscila, con pantalones cortos, cansada y aburrida de estar en casa, decidió dar un paseo por la montaña. Próximo al sendero de la montaña, encontró a su marido muerto, tan solo con un reloj, la barriga cervecera salía demasiado y eso que estaba de lado. Al verle, le dejó allí, regresó a casa y se fue con su hijo la ciudad, donde nunca tenía que haber salido
A las dos semanas, Priscila, con pantalones cortos, cansada y aburrida de estar en casa, decidió dar un paseo por la montaña. Próximo al sendero de la montaña, encontró a su marido muerto, tan solo con un reloj, la barriga cervecera salía demasiado y eso que estaba de lado. Al verle, le dejó allí, regresó a casa y se fue con su hijo la ciudad, donde nunca tenía que haber salido
lunes, 14 de noviembre de 2016
La Casa de las flores
En el pueblo de las montañas, vivía una mujer con el pelo castaño claro, bastante gruesa, todo el mundo la conocía por la mujer de la Casa de las flores moradas; (una de estas mujeres que únicamente viven para las flores y las gallinas.) Su marido, con su boina, era más alegre y jovial. Le gustaba ir al bar todos los domingos después de ir a misa, a la única iglesia del pueblo.
-Priscila, ¿dónde has puesto el queso?
-¿No está en la quesera?
Priscila, le extrañó, después de un buen rato de búsqueda exhaustiva que no hubiera rastro. Salió al corral y allí estaba el hombre, no se sabe de donde había salido. El hombre estaba muerto.
Los policías, al verle, se extrañaron; como no tenía medios, no pudieron hacer nada por él. Al cabo de dos años, una mujer, llegó preguntando por Tomías, al preguntarle como era, se acordaron del hombre; ellos respondieron; lo sentimos, pero murió y no se pudo hacer nada.
La mujer, tomó el arma de un policía y mató a todos, pegándose un tiro después.
-Priscila, ¿dónde has puesto el queso?
-¿No está en la quesera?
Priscila, le extrañó, después de un buen rato de búsqueda exhaustiva que no hubiera rastro. Salió al corral y allí estaba el hombre, no se sabe de donde había salido. El hombre estaba muerto.
Los policías, al verle, se extrañaron; como no tenía medios, no pudieron hacer nada por él. Al cabo de dos años, una mujer, llegó preguntando por Tomías, al preguntarle como era, se acordaron del hombre; ellos respondieron; lo sentimos, pero murió y no se pudo hacer nada.
La mujer, tomó el arma de un policía y mató a todos, pegándose un tiro después.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Hay más cosas en la vida
Tristón, que así se llamaba el hombre que solo tenía dos pasiones: el trabajo y la tecnología; hasta que un día, un hombre, muy rico, un hombre le dijo, " pero hombre ¿no sabes que hay más cosas? por ejemplo montar en bicicleta y relacionarte con tus amigos; si no los tienes, apúntate a cursos para hacerlos, porque está bien que la utilices, pero no que te utilice, recuerda que hay más cosas en la vida. Por ejemplo, los amigos y el amor.
A partir de entonces, Tristón, como le apodaban sus compañeros, comenzó a reír y hablar más, perdió peso, gracias a la buena alimentación y al ejercicio que hacía en el gimnasio. Aparte de los paseos al aire libre que hacía cuando no estaba en el gimnasio.
Así se acordó que más le valía pensar como humano y no como una máquina, ni tampoco que le utilizasen
A partir de entonces, Tristón, como le apodaban sus compañeros, comenzó a reír y hablar más, perdió peso, gracias a la buena alimentación y al ejercicio que hacía en el gimnasio. Aparte de los paseos al aire libre que hacía cuando no estaba en el gimnasio.
Así se acordó que más le valía pensar como humano y no como una máquina, ni tampoco que le utilizasen
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