En la actualidad, hay gente que se deja atrapar como Esteban, un chico que sentado en septiembre, una semana primaveral, sentado delante del templo de Diana, fluía a toda prisa, el agua, manantial y fuente de vida, dirían algunos, otros vida eterna.
El hecho que nos concierne, nos establece, de hecho, en septiembre del 2010, como hemos indicado anteriormente, cuando Esteban o Este, como algunos amigos le llaman familiarmente, sentado delante del templo de Diana, escuchó dentro un grito, como es natural, intentó entrar, pero no se lo permitió, al estar la puerta cerrada.Cansado de la misma postura, se levantó para acercarse a beber agua en una de las fuentes, el agua sabía a veneno, comenzó a sentirse mal, pero alguien, por detrás le cortó el cuello.
Cuando cerraron las puertas del parque, el vigilante, encontró el cuerpo. Llamó a la policía, en cuanto llegaron, el detective de unos sesenta años, le preguntó si había visto a alguien por el parque antes de cerrar.Les respondió que un matrimonio anciano.
El forense a la media hora vino, les comentó que hacía cuatro horas que había muerto. Para saber más tendría que realizar la autpsia, para ello, el juez, tenía que levantar el cuerpo.
A los veinte minuos, se acercó al lugar el juez, permitió que se lo llevasen.
El resultado de la autpsia, reveló, que había en el cuerpo, veneno, en cuanto a la muerte fue por apuñalamiento.
jueves, 17 de septiembre de 2015
miércoles, 16 de septiembre de 2015
No tiene sentido
A las seis de la tarde, en una playa de Ibiza, se encontraba una chica recogiendo la toalla porque se disponía a marcharse; cuando una mujer entre treinta y cuarenta años, italiana, le pregunta, primero en italiano, como no responde, le pregunta si es italiana, le responde que es española, luego le pregunta en inglés si tiene una tirita para una herida que tiene en la rodilla; como le sigue sin entender, le pregunta finalmente en español, primero si tiene una tirita, luego un clinex. La bañista decide darle una tirita, ella le da las gracias.
Se sienta en un banco con una cerveza, se la echa en la herida; la bañista observa que va a cruzarse en la pierna derecha que es la zona donde tiene la herida, le reemprende diciéndole que no cruce la pierna. Ella le hace caso y no lo hace. La bañista se aleja a lavarse los pies. Al regresar la italiana ya no está allí.
Se sienta en un banco con una cerveza, se la echa en la herida; la bañista observa que va a cruzarse en la pierna derecha que es la zona donde tiene la herida, le reemprende diciéndole que no cruce la pierna. Ella le hace caso y no lo hace. La bañista se aleja a lavarse los pies. Al regresar la italiana ya no está allí.
martes, 15 de septiembre de 2015
¿Qué es el amor?
El velero, es como la vela,
las olas, como el alma,
el sol, como el faro,
y el viento... tal vez,
como el vuelo de las gaviotas
las olas, como el alma,
el sol, como el faro,
y el viento... tal vez,
como el vuelo de las gaviotas
lunes, 14 de septiembre de 2015
¡Un pingüino en mi armario! (versión 2)
Lurdes, comía morcilla en el escritorio; intentó escribir una redacción sobre los pingüinos, pero al leerlo a su madre que comía salchichas, no le gustó. Así pues, decidió escribir un cuento titulado "¡Un pingüino en mi armario!" A la madre le gustó tanto tanto que decidió entregárselo a su profe. Ella y sus compañeros, mientras comían chuches, alabaron el cuento, poniéndole un diez, aunque no realizó el trabajo solicitado. Lo más importante de todo, es que Lurdes y sus compañeros, se animaron a escribir
domingo, 13 de septiembre de 2015
¡Un pingüino en mi armario! (versión 1 )
Lurdes, en el escritorio, intentó escribir una redacción sobre los pingüinos, pero al leerlo a su madre, no le gustó. Así pues, decidió escribir un cuento titulado "Un pingüino en mi armario". A la madre le gustó tanto que decidió entregárselo a su profe. Ella, también fue de la misma opinión que su madre, poniéndole un diez, aunque no realizó el trabajo solicitado. Lo más importante de todo, es que Lurdes, se animó a escribir, y también sus compañeros.
Los vigilantes (fin)
Esa noche transcurrió sin ningún sobresalto, así pues, pensaron que todo lo sucedido, era un fantasioso sueño y que alguna vez alguna de las noches de trabajo se habían quedado dormidos.
A la noche siguiente, uno de los marineros, les entregó parte del botín.
Al día siguiente, fueron a comprar y el dinero era real, así que, se despidieron para siempre. El sueño para algunos y para ellos fue real, porque al final eran los elegidos.
A la noche siguiente, uno de los marineros, les entregó parte del botín.
Al día siguiente, fueron a comprar y el dinero era real, así que, se despidieron para siempre. El sueño para algunos y para ellos fue real, porque al final eran los elegidos.
viernes, 11 de septiembre de 2015
Los vigilantes (II)
-Mande, hizar las velas y girar trescientos sesenta grados a estribor.
Enseguida desaparecieron y la luz se hizo más tenue, quedándose ellos solos. Entonces ellos salieron para realizar otra ronda sin que ocurriera nada.
A la noche siguiente, encontraron al contramaestre y a un marinero.
-Vosotros ¿que hacéis sin hacer nada? Aplicar brea por todo el barco. ¿Es que sois sordos? ¿no me habéis escuchado? moveros.
Los vigilantes le siguieron el juego realizando lo se les había encomendado. Al rato desaparecieron. Nada más desaparecer, apareció ante ellos una isla; una isla que tenía monedas de oro, rubíes, copas de oro... Sin embargo no podían cogerlo, ya que no eran los elegidos; tan pronto como apareció, desapareció.
Comenzaron a cavilar como podrían hacerse con el tesoro. Se dieron cuenta de que la mejor manera, sería robarle la carta de navegación; el problema es que no entendían de navegación; como era de suponer, no podían ir a un sitio para que les leyese la carta, porque no podrían explicar, en el caso de que lo llevasen a cabo, entrar sin miramientos en un psiquiátrico.
Tuvieron la suerte de que apareciese una mujer, debería ser una tabernera por la ropa, con un papel en el que ponía que el libro que contenía las notas de la carta de navegación, se encontraba en el camarote del capitán. Cuando desapareció no sucedió nada fuera de lo común.
Enseguida desaparecieron y la luz se hizo más tenue, quedándose ellos solos. Entonces ellos salieron para realizar otra ronda sin que ocurriera nada.
A la noche siguiente, encontraron al contramaestre y a un marinero.
-Vosotros ¿que hacéis sin hacer nada? Aplicar brea por todo el barco. ¿Es que sois sordos? ¿no me habéis escuchado? moveros.
Los vigilantes le siguieron el juego realizando lo se les había encomendado. Al rato desaparecieron. Nada más desaparecer, apareció ante ellos una isla; una isla que tenía monedas de oro, rubíes, copas de oro... Sin embargo no podían cogerlo, ya que no eran los elegidos; tan pronto como apareció, desapareció.
Comenzaron a cavilar como podrían hacerse con el tesoro. Se dieron cuenta de que la mejor manera, sería robarle la carta de navegación; el problema es que no entendían de navegación; como era de suponer, no podían ir a un sitio para que les leyese la carta, porque no podrían explicar, en el caso de que lo llevasen a cabo, entrar sin miramientos en un psiquiátrico.
Tuvieron la suerte de que apareciese una mujer, debería ser una tabernera por la ropa, con un papel en el que ponía que el libro que contenía las notas de la carta de navegación, se encontraba en el camarote del capitán. Cuando desapareció no sucedió nada fuera de lo común.
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